En el Día Internacional de las y los Trabajadores, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) llevó adelante su Primer Plenario Nacional, donde más de 1.600 delegadas y delegados aprobaron un programa de acción que coloca en el centro la consigna de “salario digno y distribución de la riqueza”.
Durante el encuentro, el espacio sindical resolvió profundizar la organización y la presencia en las calles, al sostener que continuará “dando pelea en todos los ámbitos necesarios para defender al conjunto de las y los trabajadores”. En ese marco, reivindicó el derecho a huelga como una herramienta esencial para la defensa de los derechos laborales.
El documento aprobado, denominado Programa Unidad, Lucha y Rebeldía para Recuperar la Patria, establece como primer punto la garantía de un salario que permita condiciones de vida dignas. En esa línea, retoma la definición de Salario Mínimo Vital y Móvil prevista en la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo, señalando que debe cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión. Según precisaron, ese ingreso debería alcanzar los 2.802.755 pesos para un trabajador sin cargas de familia.
El cierre del plenario contó con intervenciones de dirigentes sindicales que marcaron un tono crítico hacia el Gobierno y el sector empresarial, y reafirmaron la necesidad de fortalecer la organización del movimiento obrero. En ese sentido, se planteó la expansión del FreSU a nivel federal, con el objetivo de consolidar una estructura que permita avanzar hacia un plan de lucha y eventuales medidas de fuerza.
Asimismo, desde distintos sectores se llamó a reforzar la organización en los lugares de trabajo y a sostener instancias de debate y participación sindical. El plenario también expresó su respaldo al sindicato ferroviario La Fraternidad frente a sanciones aplicadas por la Secretaría de Trabajo, interpretadas como un intento de disciplinamiento y una restricción al derecho de huelga.
El programa fue elaborado a partir del trabajo en ocho comisiones, donde se discutieron propuestas en materia política, económica y social. Como conclusión, las y los delegados convocaron a ampliar la unidad, fortalecer la organización desde las bases y sostener un plan de acción continuo.
En el documento final, el FreSU subrayó que el sindicalismo “no es un obstáculo para salir de la crisis, sino una herramienta de defensa colectiva, organización democrática y transformación social”.
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