La transnacional estadounidense Unilever, número uno mundial en el sector de la alimentación, cerró una de sus plantas en la provincia argentina de Mendoza, despidiendo a 60 trabajadores y trabajadoras.
Se trata de una fábrica de vegetales deshidratados de la marca Knorr de la localidad de Guaymallén, cuyo personal tenía, en su mayoría, una antigüedad de 25-30 años.
“Unilever tiene un discurso de diálogo social que es puras palabras. Es una transnacional acostumbrada a los manejos financieros, las reestructuras, fusiones, compra-ventas, cuyo único objetivo es garantizar el mayor dividendo a sus accionistas, por lo general vinculados a fondos de inversión”, dijo hoy miércoles el secretario general de la Federación de Trabajadores de las Industrias de la Alimentación (FTIA), Héctor Morcillo.
“Pagó las indemnizaciones adecuadas, pero a los trabajadores no les quedó más remedio que aceptarlo para poder cobrar algo. Se enteraron de la noche a la mañana del cierre”, agregó el dirigente de nuestra afiliada.
Hace cinco-seis años el mismo grupo había cerrado otra planta en la provincia de La Rioja sin dar ningún aviso, pasando por encima del sindicato, y desde entonces se había comprometido a ajustarse al diálogo. “Otra vez no lo hizo”, afirmó Morcillo.
“El cierre de una planta de Unilever golpeó un vínculo que fue modelo con los productores hortícolas”, tituló este miércoles el diario conservador La Nación, dando cuenta de la falta de información de la transnacional a esos productores de que iba a cerrar la planta de Guaymallén.
“Actuó de manera despiadada. En un mes las 60 familias que se quedaron sin este ingreso estarán en una situación crítica”, denunció el dirigente.
La Argentina de hoy se está pareciendo mucho a la de los noventa, cuando bajo otro gobierno neoliberal, el de Carlos Menem, los empresarios tenían libertades para hacer lo que quisieran, agregó el sindicalista.
Todo el sector industrial está severamente afectado por las políticas del gobierno ultraderechista de Javier Milei.
“A la alimentación esas políticas llegan más tarde, porque somos los que producimos la comida, pero llegan”, apuntó Morcillo.



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