Los principales sindicatos docentes de la provincia de Buenos Aires convocaron a un paro de 24 horas para el próximo jueves 15 de octubre, en reclamo de una recomposición salarial, mayor financiamiento educativo y la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). La medida afectará el dictado de clases en las escuelas bonaerenses y coincidirá con una nueva movilización nacional en defensa de la educación pública.
La convocatoria cuenta con la participación del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) y otras organizaciones del sector, en el marco de una jornada nacional impulsada por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).
Entre los principales reclamos se encuentran la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, la convocatoria a la Paritaria Nacional Docente, el aumento del presupuesto educativo y la defensa del sistema jubilatorio.
Los gremios también exigen medidas para prevenir situaciones de violencia en las escuelas, una problemática que ya había motivado una huelga provincial el pasado 1° de octubre.
La nueva medida se desarrollará en un contexto de reclamos salariales al Gobierno bonaerense y cuestionamientos a las políticas de financiamiento educativo de la administración nacional.
Uno de los puntos centrales es la restitución del FONID, el complemento salarial financiado por el Estado nacional cuya eliminación continúa siendo cuestionada por las organizaciones docentes.
La huelga coincidirá además con la quinta Marcha Federal Universitaria, convocada para el mismo jueves 15 de octubre, en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y mejoras salariales para docentes y trabajadores no docentes.
CTERA anunció que participará de la movilización al Congreso Nacional para reclamar por la educación pública, los salarios, las jubilaciones y los derechos laborales del sector.
De esta manera, los trabajadores de la educación inicial, primaria y secundaria confluirán con el sector universitario en una jornada de protesta que buscará visibilizar los reclamos de los distintos niveles del sistema educativo.
El alcance de la suspensión de clases dependerá de la adhesión de los docentes en cada establecimiento, aunque se prevé que la medida tenga una incidencia importante en las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires.
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