Un gremio rural criticó el acuerdo firmado por el gobierno y el UATRE: “Es puro marketing”

Un gremio rural criticó el acuerdo firmado por el gobierno y el UATRE: “Es puro marketing”

Desde el Sindicato Argentino de Trabajadores Horticultores y Agrarios (SATHA) aseguran que no fueron consultados para la firma del convenio de productividad anunciado recientemente, y aseguran que no soluciona ninguna de las cuestiones de fondo del sector. “Para este gobierno el campo es la soja”, se quejó Gustavo Arreseygor, titular de la entidad sindical.

Una de las primeras cosas que hizo Ramón Ayala como flamante titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) fue firmar con el presidente Mauricio Macri un convenio de productividad para el campo. Siguiendo la línea de su antecesor Gerónimo “Momo” Venegas, el dirigente se mostró alineado a las políticas del gobierno nacional, y se sentó a la mesa con la mayoría de las organizaciones empresariales para firmar este acuerdo, que según resaltan servirá para dar “competitividad” al sector, y fomentar “la producción y el empleo”. Pero otro gremio del sector criticó la iniciativa, no sólo porque nunca fueron consultados, sino porque lo consideran “puro marketing”. Se trata del Sindicato Argentino de Trabajadores Horticultores y Agrarios (SATHA), que tiene convenios fuertes en la provincia de Buenos Aires, y que asegura que no fue consultado respecto a la iniciativa. Según su visión, la medida “no cambia nada de fondo”, ni ayuda a combatir el flagelo del trabajo no registrado en el sector. “Para el gobierno, campo significa soja”, remarcaron.

El nuevo acuerdo fue firmado por el presidente Macri, UATRE y las principales agrupaciones empresariales del campo, entre ellas de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro). El denominado Convenio de Cooperación para el Fortalecimiento del Sector Rural apunta a “mejorar la competitividad, vía aumento de la productividad, y la mayor formalización del trabajo en el agro”, y consta de cinco cláusulas, que buscan “fortalecer un modelo de crecimiento económico, fomentar la productividad, generar consenso entre todos los sectores involucrados, revisar las estructuras y dotaciones de personal vigentes, y trabajar para la erradicación del trabajo no registrado, la precariedad laboral y el trabajo infantil. Además, ratifica la condición de regulador del RENATRE, restablecido desde que Macri llegó a la Casa Rosada.

“Nosotros sabemos lo que salió por los medios, porque en realidad este fue un acuerdo firmado entre cuatro paredes”, aseguró el titular del SATHA, .. Consultado por Gestión Sindical, el dirigente dijo que “lo veo más como una cuestión de marketing que como algo que lo puedan llevar a la práctica, porque no cambia nada de fondo de la situación del campo”. “Desde que se inició esta gestión nos han convocado para nada, es obvio que tiene que ver con la disputa con UATRE, que es el aliado del oficialismo. Por eso quieren desconocer los convenios nuestros, la personería. Cometen un error, porque esta es una cuestión institucional, no política, somos muy responsables con eso, no mezclamos, lo que queremos que los trabajadores estén mejor. Cometen un error al no convocarnos porque no iríamos a criticar o ‘tirar piedras’, sino a buscar soluciones”, agregó Arreseygor.

Como ejemplo, el dirigente explicó que el convenio no limita la producción de arándanos, y en la provincia de Buenos Aires “el sector está regulado por el SATHA, que no fue consultada por este tema, por lo que creo que regirá para el resto del país que produce este material”. Para Arreseygor, el tema de fondo del sector es “la cantidad de carga social que paga el productor”, lo que no le permite generar puestos laborales, tema que el gobierno “no buscó solucionar, para emplear más trabajadores, porque no hay problema con el salario, sino con la cuestión impositiva”.

Uno de los temas central en cuanto al sector del agro es el trabajo en negro, que el convenio quiere atacar. Pero lo cierto es que según los números que circulan, más allá de las promesas, en este tiempo no cambió demasiado la situación. Según los datos oficiales, en las actividades rurales –especialmente las temporarias –se estima que el trabajo “en negro” es superior al 60 por ciento, e incluso en ciertos sectores podría superar el 80 por ciento de empleo no registrado. Además, de quienes están “en blanco”, el 50 por ciento tiene remuneraciones inferiores a los 11 mil pesos. “Hay dos factores fundamentales para que en el campo haya tanto trabajo en negro, primero porque el sector se mueve por oferta y demanda, en todas las actividades, no hay precio fijo, y además son todos productos perecederos”, analizó Arreseygor. Además, dijo que “no se logra llegar a un equilibrio porque a los productores le sale muy caro el trabajador, no por el sueldo sino por las cargas sociales”.

“Para nosotros la base es la producción, a donde debemos apuntar a una mayor cantidad de producción y tecnología. Si nosotros pudiéramos producir como lo hace Holanda, estaríamos hablando de producción de alta calidad, y necesitaríamos muchísima mano de obra, porque estaríamos hablando de cubrir no sólo el mercado nacional sino el internacional”, explicó el dirigente del SATHA. Según su mirada, el gobierno “no tiene un plan integral para el campo”. “Para ellos el campo es la soja, porque es lo único les rinde, porque nada genera la riqueza de la soja, pero algún día se va a terminar, y nosotros vamos a seguir en la misma, sin apostar a otras actividades que serían remunerativas”. “Hasta que no tengamos un proyecto, saber qué vamos a hacer con las economías regionales, no vamos a salir de este atolladero”, concluyó Arreseygor.

Algunos de los nuevos marcos regulatorias indican que este “fortalecimiento de la producción” podría terminar con más trabajo sin mayores beneficios para el trabajador. Por ejemplo, en el sector avícola hubo un acuerdo para desregular la actividad nocturna, donde se concentra el trabajo, y se estableció un aumento salarial del 25 por ciento. En la actividad porcina las partes se comprometieron a tratar a futuro las condiciones de trabajo. Además, se fijaron pautas para el manipuleo y almacenamiento de granos en silobolsa como la libertad de contratación.

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