Alimentación se reunirá el próximo miércoles para revisar la paritaria

Alimentación se reunirá el próximo miércoles para revisar la paritaria

La industria de la alimentación llega a la mesa de este miércoles con un antecedente que la distingue de buena parte del mapa gremial: cuatro meses de negociación consecutiva entre la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y la Federación de Industrias de Productos Alimenticios y Afines (FIPAA), sin que la discusión por los números derivara en una ruptura del marco convencional. La puja por salarios y beneficios es constante, como en toda paritaria. Lo distintivo es que las partes la resolvieron dentro del diálogo, sin necesidad de forzar cambios en el convenio que las rige desde 1994.

Una relación que sostiene la negociación

Cuando el Gobierno nacional convocó a más de 800 sindicatos y cámaras a rediscutir sus convenios bajo la reforma laboral, la incertidumbre alcanzó a buena parte del sindicalismo. Alimentación resolvió esa instancia con relativa rapidez.

El 22 de junio, la FTIA y la FIPAA acordaron renovar el Convenio Colectivo de Trabajo 244/94 por un año, sin modificar su contenido. Categorías, jornadas, licencias y adicionales por tarea quedaron como estaban.

Ese resultado no surgió de una imposición de una parte sobre la otra. Ambas federaciones coincidieron en sostener el texto vigente, y la cámara empresaria acompañó la renovación sin objeciones formales.

Para un convenio que ordena la actividad de unos 80.000 trabajadores y trabajadoras en todo el país, mantener el marco normativo intacto fue posible porque ninguna de las partes vio la necesidad de forzar una revisión estructural en medio de la coyuntura.

La discusión de fondo sobre el contenido del convenio quedó postergada hasta mayo de 2027, cuando venza la prórroga. Hasta entonces, la relación entre sindicato y cámara empresaria seguirá dirimiéndose en el terreno salarial, donde la puja es esperable y periódica.

El camino hasta el acuerdo de junio

La ronda 2026-2027 se abrió el 20 de mayo y atravesó varias audiencias antes de cerrarse. Ese recorrido, lejos de indicar una crisis, refleja la dinámica habitual de toda negociación paritaria: cada parte defiende su posición hasta encontrar un punto de acuerdo.

Las reuniones del 20 y 27 de mayo, y del 3 de junio, no arrojaron un cierre inmediato. La FTIA sostuvo en la mesa la necesidad de actualizar las escalas salariales frente al aumento de precios en bienes esenciales.

El 10 de junio se retomó la negociación, y el 22 de junio las partes cerraron el esquema integral: una suma extraordinaria, una nueva escala desde agosto y la renovación del convenio por un año.

Alimentación preserva los empleos del sector y los salarios en un escenario de destrucción de trabajo formal y precarización laboral.

A diferencia de ciclos previos de esta misma paritaria, que en 2024 y 2025 requirieron la intervención de la Secretaría de Trabajo mediante conciliaciones obligatorias, esta ronda se resolvió en el ida y vuelta directo entre FTIA y FIPAA.

Ese cambio de patrón, de una negociación mediada por el Estado a una resuelta bilateralmente, es en sí mismo un indicador de la solidez del vínculo que ambas organizaciones construyeron a lo largo de años de paritarias compartidas, más allá de las diferencias puntuales que cada ronda plantea sobre el número final.

Qué quedó preservado en el convenio

El CCT 244/94 ordena el sistema de categorías de la actividad, los regímenes de jornada y descanso, las licencias y los adicionales por tarea de los obreros y empleados de la industria alimentaria.

También fija el marco de la representación sindical en las plantas, un punto que ambas partes coincidieron en no tocar, incluso en un contexto de reforma laboral que habilitó modalidades de contratación más flexibles en otros sectores.

«No estábamos dispuestos a resignar conquistas construidas con años de organización, lucha y esfuerzo colectivo, porque sabemos que los derechos que se pierden son luego muy difíciles de recuperar.»

La frase de la FTIA describe una postura, pero el resultado final —una renovación sin objeciones de la contraparte empresaria— también habla de una cámara dispuesta a sostener las reglas de juego vigentes antes que abrir un frente de conflicto.

El trámite que sigue en curso

Blindar el convenio fue un paso. El siguiente, todavía en curso, es que la Secretaría de Trabajo homologue el acuerdo sin objeciones.

La reforma laboral estableció que las homologaciones deben ajustarse a la pauta salarial oficial, hoy por debajo del 2% mensual. La FTIA y la FIPAA firmaron un aumento del 9% para un solo mes, una cifra que supera ampliamente esa referencia.

La Secretaría de Trabajo, conducida por Julio Cordero, todavía no se expidió públicamente sobre el trámite. No hay, hasta ahora, señales de que el organismo vaya a objetar un acuerdo alcanzado por consenso entre ambas partes del convenio.

Ese trámite pendiente forma parte del mismo proceso de diálogo que caracterizó a toda la ronda: una negociación bilateral que ahora espera su convalidación administrativa, sin que eso implique, en sí mismo, un foco de conflicto.

La revisión salarial, parte del mismo diálogo

El acuerdo de junio incluyó, además del blindaje del convenio, un esquema salarial para el segundo semestre: una suma no remunerativa de $120.000 para la categoría inicial, correspondiente a mayo, junio y julio, y una escala horaria con un incremento del 9% desde agosto.

Ese mismo acuerdo fijó una cláusula de revisión para este mes. Es una herramienta habitual en las paritarias del sector, que permite ajustar la pauta sin esperar al vencimiento del convenio completo.

Este miércoles, FTIA y FIPAA se reúnen en el marco de esa cláusula. Hasta el cierre de esta nota, ninguna de las dos partes había informado el horario ni la sede del encuentro; InfoAlimentación actualizará esta información apenas esté disponible.

La existencia misma de la cláusula es un indicador de la relación entre las partes: en lugar de discutir un solo número para todo el año, prefirieron dejar una puerta abierta para revisarlo según cómo evolucione la economía.

Una puja salarial que no es ajena a la industria

Que el convenio se haya sostenido sin conflicto no significa que la discusión por los números esté saldada. Según el último informe de mercado laboral de la Secretaría de Trabajo, del 18 de agosto, apenas 7 de 27 gremios relevados lograron paritarias que superaron a la inflación en el último año.

Alimentación integra el grupo mayoritario de convenios que, como Comercio o Metalúrgicos, no alcanzó a recomponer completamente el poder adquisitivo. Un informe previo de la misma cartera, de marzo, había medido una caída real del 8% interanual para el salario de convenio del sector. El Cronista e Infobae realizaron informes en los que desglosan los acuerdos paritarios y dan cuenta de la perdida generalizada de los salarios.

Esa dinámica no es exclusiva de Alimentación. Es la que atraviesa a la mayoría de los convenios industriales del país, en un año donde solo un puñado de sectores —Encargados de Edificios, Camioneros, Construcción, Aceiteros— logró ganarle a la inflación. Los sectores que más perdieron al mes de agosto son Textiles (-12,6%), Metalúrgicos (-12,4%), Comercio (-11%) y Calzado (-10,5%).

La diferencia no está en el resultado salarial, comparable al de otras ramas, sino en el mecanismo elegido para procesarlo: negociación sostenida, con instancias de revisión frecuentes, en lugar de rupturas o medidas de fuerza.

Dentro de la propia industria alimentaria, Aceiteros mostró que es posible sostener el poder de compra: cerró el último año con una mejora real del 1,6%, apoyada en un ciclo exportador favorable que no todas las ramas del sector comparten. Esa diversidad de resultados, dentro de un mismo universo gremial amplio como el de la alimentación, confirma que la negociación paritaria no responde a una fórmula única, sino a la situación particular de cada cadena productiva y a la capacidad de diálogo que logran construir sindicato y cámara en cada mesa.

La actividad acompaña con señales mixtas

El escenario productivo ofrece un contexto relevante para entender la moderación de ambas partes en la mesa de negociación. El Índice de Producción Industrial manufacturero del INDEC registró en junio una suba interanual del 6,2% para el bloque de alimentos y bebidas.

Ese repunte contrasta con mayo, cuando el mismo indicador había caído 2,8% interanual para el sector. La recuperación es reciente y todavía no consolida una tendencia.

El empleo del sector, mientras tanto, esquivó el deterioro que sí golpeó a buena parte de la industria manufacturera, que perdió 85.561 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.

Ese contexto de fragilidad relativa en la demanda interna es, probablemente, uno de los factores que explica por qué ambas partes prefirieron sostener el diálogo antes que forzar una ruptura que hubiera afectado la producción y el empleo del sector.

La utilización de la capacidad instalada de la industria alimenticia, que el INDEC releva de forma mensual, viene mostrando el mismo patrón de recuperación gradual que el índice de producción: mejoras puntuales que todavía no alcanzan para hablar de una reactivación firme del consumo de alimentos.

En ese marco, tanto la FTIA como la FIPAA tienen incentivos compartidos para evitar una escalada. Un conflicto prolongado afecta la producción de las empresas y el ingreso de los trabajadores por igual, en un momento en que ninguna de las dos partes puede permitirse una interrupción prolongada de la actividad.

La misma lógica en otras ramas del sector

La estrategia de negociar en tramos cortos, con revisiones frecuentes, se repite en otras ramas que administra la FTIA. En la avícola, regulada por el CCT 783/20, la Federación cerró en agosto un acuerdo bimestral con la Cámara Empresaria Procesadora Avícola: 2,2% para julio y 1,8% adicional para agosto, una mejora acumulada cercana al 4% para el bimestre.

Esa rama sostiene además un ciclo de expansión productiva: la producción cerró 2025 en 2,47 millones de toneladas, con una cadena que factura más de 6.300 millones de dólares anuales y emplea a 115.000 personas de forma directa e indirecta.

El contraste entre una rama en expansión y otra que recién empieza a mostrar señales de recuperación no altera el patrón de fondo: en ambos casos, sindicato y cámara empresaria prefirieron la negociación periódica antes que la confrontación.

La reunión de este miércoles se inscribe en la lógica de diálogo sostenido de Alimentación. Se trata de una instancia más de negociación en un contexto de continuidad de discusiones por los salarios en el marco de una paritaria que eligió revisar sus números cada dos o tres meses.

Sobre el sector converge además el trámite de homologación del convenio renovado ante la Secretaría de Trabajo, la evolución del consumo interno y el resultado de otras ramas de la actividad, todos frentes donde FTIA y FIPAA mantienen canales de diálogo abiertos.

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