Boriotti:“Para el sector privado, la salud es un negocio y el paciente es un cliente”

Boriotti:“Para el sector privado, la salud es un negocio y el paciente es un cliente”

María Fernanda Boriotti nació en Rosario. Hematóloga y bioquímica, sus pasos por el Hospital Provincial de Rosario y un reclamo por “un pedazo de techo que se había caído por la humedad” la convirtieron en una militante gremial por casualidad, o quizá por el propio destino, al que Fernanda prefiere llamar “un salto mortal del que no hubo retorno”. Fundadora del SIPRUS, un sindicato provincial de base, actualmente es presidenta de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (FESPROSA) que representa a más de 30.000 trabajadores y trabajadoras de todo el país.  En esta entrevista exclusiva para Enfoque Sindical conversamos sobre la crítica situación que atraviesa el sistema de salud de la Argentina.

Por: Emiliano Correia.

 - ¿Cuál es tu historia militante y del sindicato que fundaste?

- Podría decirte que es una casualidad. Yo tenía un trabajo precario, de más de 15 años, en un hospital de Rosario y si bien no me molestaba porque estaba en un servicio que había armado junto a una compañera, un reclamo que hicimos por un pedazo de techo que se había caído por la humedad fue el detonante. Se mezcló la falta de respuesta a un reclamo puntual con mi situación de precariedad y la cuestión salarial. Y ahí sí, pasé de estar enfrascada en la ciencia a estar en la calle, algo que yo denomino como “un salto mortal del que no hubo retorno”. A los pocos meses estaba encabezando el movimiento y cuando conseguimos el triunfo, ya apoyados por FESPROSA en 2007 – 2008, consideramos que teníamos que armar un sindicato para que no se desmembrara el movimiento autoconvocado. El gremio finalmente fue provincial, así que nos unimos con compañeros de Santa Fe que ya tenían un pequeño gremio de profesionales de la salud, en la ciudad. Ahí es cuando comienza mi relación directa con FESPROSA, con SIPRUS, mi gremio provincial  de base, del que soy fundadora.           

 

- ¿Por qué la elección de la FESPROSA?

- Hubo compañeros que se contactaron con FESPROSA en la búsqueda de apoyos porque ATE Rosario nos dejó de dar su aval. Ellos habían entrado a la paritaria y dejaron de apoyar los paros. Eso implicó la retirada. Algún compañero había escuchado de FESPROSA, por lo que nos contactamos y automáticamente se acercaron al hospital. En todo momento nos sentimos escuchados, acompañados, enseñados, cosas que desconocíamos, cuestiones de organización y militancia porque no teníamos personas que vinieran de la militancia sino del reclamo genuino nacido de la necesidad de modificar alguna cuestión puntual. Fue por una afinidad inicial con la Federación y después por compartir el principio de defensa del sistema público de salud. Tanto la federación como nuestros gremios practicamos la autonomía de los gobiernos de los partidos políticos. Eso nos permite plantarnos y reclamar, esté quien esté.

 

- ¿Cuáles son las reivindicaciones de la Federación que crees dan respuesta al déficit que hoy existe en materia sanitaria?

- En lo referente a los trabajadores: salarios dignos, desprecarización laboral y 82% móvil de jubilación para todo el país. La fragmentación que hay en el sistema de salud por la seguridad social, pública y privada es por la federalización que hizo que cada municipio o provincia hagan lo que quieran con la política sanitaria, los trabajadores, la población y su acceso a la salud. Cuando nosotros planteamos el 82% móvil de jubilación es porque hay provincias en las que cobran la mitad. Pospandemia y la ausencia de política sanitaria tornan la situación desesperante y con consecuencias en poco tiempo. Tenemos provincias como San Luis, en donde el 90% está en situación de gran precariedad. Son contratos trimestrales lo que genera una inestabilidad absoluta. En el Hospital Posadas el 85% de su planta es por contratos, situación que persiste y que permitió que Macri echara la cantidad de gente que echó. Así es la realidad en casi todo el país. Hay provincias que tienen cargos full time y otras que ni un cargo part time. Pero los que tienen cargos full time es imposible que se mantengan, por los bajos salarios. Hay provincias en las que se arregló pagar guardias extras como paliativos a cortos plazos, pero que no solucionan nada.

 

- ¿Qué pasó después de la pandemia?

- En la pandemia hubo un refuerzo importante del sistema sanitario, un presupuesto de soporte necesario, porque no quedaba otro remedio para poder afrontar lo que implicaba la pandemia en recursos humanos, infraestructura e insumos, más allá de la dificultad para conseguirlos. Cuando terminó la pandemia bajó el presupuesto de manera alarmante, se desmantelaron los hospitales modulares, dejó sin trabajo a mucha de la gente que había actuado sin pensar que el refuerzo era lo necesario para garantizar el acceso a la población. No fue casual. Fueron negociaciones con las grandes empresas del sector privado y la seguridad social. Nuevamente estamos en una situación de desinversión en la salud pública, volvemos a los mismos porcentajes históricos. No aumentar los presupuestos y llevarlos al 5% del PBI hace que nos enfrentemos a estas cosas, que se siga pensando a la salud pública como una salud pobre para los pobres y no como algo que tiene que garantizar derechos para toda la población. Nosotros vemos que frente a la pandemia, a los accidentes, a situaciones emergentes, a la situación pediátrica del país, a la vacunación que responde el sistema público sin otros intereses que brindar lo mejor, están los trabajadores dando la vida misma y sin importar cuánta plata tenés vos en el bolsillo para pagar. La integración público/privado no puede existir si vos tenés un sistema de salud débil, si no se fortalece el sistema público. Lo que hacés si no, es seguir transfiriendo plata del sistema público al privado y que cada vez te dice más: esto es un negocio, el paciente es un cliente.

 

- Respecto de los salarios, ¿cómo vienen discutiendo en las paritarias?

- Hay provincias en donde hay negociaciones que no son paritarias, otras donde sí hay, y hay provincias que se aumenta por decreto, que si te gusta bien y si no te la comés. En la mayoría de provincias con paritarias establecidas nuestro gremio participa y en otras los gremios del Estado y los gremios que le conviene a cada gobierno. Se trata de dejar de lado a los gremios combativos. La realidad salarial es de un amplio espectro, porque no hay una carrera sanitaria unificada. Hay provincias en donde el full time es el régimen que prevalece teniendo los salarios más altos (Tierra del Fuego, Neuquén). Son distintos a los regímenes part time que son más generales, sin bloqueo de título, y obviamente tienen salarios más bajos para la misma carga horaria. El arco es amplísimo, va de tener provincias en donde se llega apenas a la canasta familiar, a otras en donde se la supera, pero es muy difícil comparar porque son muy diferentes las cargas horarias. El caso de San Juan, en promedio, es de las que está más arriba: con un cargo part time de 24 horas semanales un profesional capacitado, y no que recién sale de la facultad, está ganando $ 310.000. En Santa Fe el mismo cargo $ 250.000, y en otras provincias, roza los $ 200.000. Otro caso es el de los profesionales con bloqueo de título, que te impide trabajar en otro lugar. En algunas provincias llega a los $ 400.000. Para los profesionales de la salud es difícil de sostener su capacitación, reproducir su fuerza de trabajo con esos niveles de trabajo. Eso lleva al pluriempleo, de ir corriendo de un lado a otro, lo que va en detrimento del sistema de salud.

 

- ¿Qué balance hacés de los casi 4 años del gobierno de Alberto Fernández?

- Yo creo que este gobierno aplicó un ajuste de la mano del FMI, contrario a los intereses de los trabajadores y del país. Partiendo de eso, no es un gobierno que tilde de progresista, que haya respondido bien en materia de salud pública. Hago un paréntesis en la pandemia porque distintos signos políticos han respondido más o menos similar haciendo un balance a largo plazo. Por otra parte vamos viendo que los números y resultados no fueron tan buenos, no se avanzó, no conseguimos lo que necesitábamos. Son muchos años de deterioro en nuestro país, es un conjunto de malas decisiones. El extractivismo, que avala el saqueo de tierras, hace que la ciudadanía se enferme para obtener recursos y se profundice el cambio climático que nos termina matando y dejando sin agua y cada vez con mayor incidencia de los agrotóxicos por la manera en que se extraen minerales. Nosotros eso lo vamos a estar cuestionando fuertemente, porque creemos que un eje para la política es avanzar en otro modelo productivo. El extractivismo y estas políticas las vemos claramente en la Constitución jujeña de Morales (N. de la R.: Gerardo Morales, gobernador de Jujuy): Pero nosotros tenemos esta autonomía e independencia que nos permiten posicionarnos libremente frente a los gobiernos, y frente a las tres situaciones emergentes que vivimos tanto en Chaco con la desaparición de Cecilia, ante la Represión del Gobernador Sáenz en la provincia de Salta, y contra la reforma de la Constitución de Morales. Sin duda es una antesala de lo que viene lo que está pasando en Jujuy, cómo se abroqueló el PRO y la derecha. Nosotros veníamos acompañando y siguiendo las movilizaciones en Jujuy. Estuvimos desde el 24 de mayo y ya existía la preocupación por la reforma que se estaba filtrando y sobre todo, esto de la limitación y criminalización de la protesta social. No nos fue difícil, entonces, tomar una postura como Federación, ya que lo de Jujuy se fue profundizando con el paso de los días. Más allá de llamar al paro nacional, que tuvo mucha respuesta de nuestros gremios de base que salieron a buscar la unidad con otros sectores, lo que se está reclamando excede la discusión sobre los aumentos salariales y las condiciones de trabajo dignas que vienen peleando y sosteniendo los docentes y el personal de salud. La preocupación tiene que ver con el avance sobre los derechos de los trabajadores, violando normativas nacionales y convenios de trabajo ratificados en Argentina. Me parece escalofriante, y hay que estar preparados para el ajuste que se viene y que se va a aplicar a partir del 10 de diciembre. Para mi particularmente es muy preocupante porque vamos a tener que estar muy atentos y poniendo el cuerpo en las calles.

 

- ¿Tienen una fórmula electoral que los represente en estas próximas elecciones?

- Como Federación no tenemos un candidato, sí una propuesta sanitaria que incluye salarios dignos, una paritaria nacional de salud, producción pública de medicamentos, 82% móvil, políticas para un acceso a la salud pública eliminando el sistema de copago, aumentar el presupuesto y condicionar a las provincias en base a eso. Hay un eje en el modelo productivo que debemos modificar para no contraer enfermedades y no desgastar los recursos. La Federación se mantiene con estos ejes y vamos a exigir estas propuestas al candidato, sea el que sea. No queremos que la salud quede desmantelada, que los profesionales se vayan a otro país, que mis hijos se vayan a otro país. En nuestro país aún tenemos un enorme potencial para evitarlo.

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