La destrucción del empleo registrado continuó durante abril, cuando dejaron de operar 1.814 empresas, un promedio de 60 cierres por día. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, ya desaparecieron 28.262 firmas y se perdieron 341.396 puestos de trabajo formales.
Los datos surgieron de registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y fueron analizados en un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) sobre la evolución del mercado laboral durante el actual gobierno.
Solo en abril se eliminaron otros 1.555 empleos registrados. La cantidad de empresas cerradas fue incluso superior a la de puestos laborales destruidos durante ese mes, una diferencia que reflejaría el fuerte impacto de la crisis sobre pequeñas y medianas empresas con pocos trabajadores.
Las cifras contrastaron con los indicadores generales de actividad económica. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC registró en abril un crecimiento interanual del 1,6%, aunque mostró una caída del 1,5% frente a marzo. El Producto Interno Bruto también había aumentado un 2,3% interanual durante el primer trimestre.
Para la UNDAV, esa recuperación parcial no alcanzó a los sectores que más empleo generan. “El deterioro del empleo registrado durante 2024 afectó principalmente a los sectores más sensibles a la caída de la actividad y del gasto público, destacándose la construcción, la industria manufacturera y diversos servicios”, señaló el informe.
El estudio agregó que las mejoras observadas durante 2025 y 2026 fueron “insuficientes para revertir las pérdidas acumuladas”. En cambio, el mayor crecimiento del empleo se concentró en la explotación de minas y canteras, una actividad vinculada a sectores exportadores que demanda menos mano de obra que la industria o la construcción.
“En contraste, el mayor dinamismo del empleo se concentró en la explotación de minas y canteras, reflejando una recuperación heterogénea y una estructura ocupacional cada vez menos intensiva en la generación de empleo formal”, advirtió la universidad.
El informe, titulado “Mercado laboral y neoliberalismo financiero”, también alertó que los nuevos puestos no solo fueron insuficientes para compensar los perdidos, sino que presentaron mayores niveles de precariedad. Mientras se redujo el empleo asalariado registrado, la cantidad de monotributistas creció un 11,9%.
“Se profundizó la precarización laboral”, sostuvo la UNDAV, que vinculó el fenómeno con el debilitamiento de las instituciones laborales, la pérdida de peso de los sectores sindicalizados y la expansión de trabajadores ocupados cuyos ingresos no alcanzan para salir de la pobreza.
La investigación concluyó que se consolidó una estructura laboral dividida: “Una minoría vinculada a sectores primarios exportadores y una mayoría concentrada en actividades de baja productividad y bajos ingresos”, una situación que limita las posibilidades de desarrollo económico y social y profundiza la desigualdad entre los trabajadores.
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