El PJ se comprometió a incorporar a la CGT en su próxima cumbre política de cara a 2027

El PJ se comprometió a incorporar a la CGT en su próxima cumbre política de cara a 2027

La conducción de la central obrera recibió el compromiso de Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa para participar del próximo encuentro de los principales sectores del peronismo. La convocatoria buscará avanzar en la construcción de una estrategia política y electoral común de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

Después de quedar al margen de las dos últimas reuniones de los principales referentes del peronismo, la CGT recibió la promesa de ser incorporada a una próxima cumbre política del espacio. El compromiso fue transmitido a dirigentes de la central obrera durante una serie de contactos mantenidos en los últimos días con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; el diputado nacional Máximo Kirchner y el exministro de Economía Sergio Massa.

Aunque todavía no hay una fecha definida, el encuentro se realizaría después de la visita del papa León XIV a la Argentina y antes de finalizar el año. Se trataría de una tercera instancia de diálogo entre los distintos sectores del peronismo, esta vez con participación sindical.

La ausencia de la CGT en las reuniones anteriores había generado malestar entre los dirigentes gremiales. Tanto el encuentro realizado en agosto en el Hotel Emperador como el de octubre en la Casa de la Provincia de La Pampa reunieron a gobernadores, legisladores y referentes políticos, pero no incluyeron formalmente a representantes de la conducción de la central obrera.

En esas reuniones participaron, entre otros, Kicillof, Kirchner y Massa, junto a los gobernadores Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella, además de legisladores nacionales y dirigentes del peronismo federal.

El reclamo sindical apunta a recuperar un lugar central en las discusiones políticas del peronismo, especialmente en lo referido a la definición de candidaturas y la construcción de un programa electoral para 2027.

Desde la central obrera advierten que el movimiento sindical no pretende limitarse a acompañar las decisiones partidarias, sino intervenir en la elaboración de la estrategia, el discurso de campaña y la conformación de las listas de candidatos.

En ese sentido, uno de los integrantes del triunvirato de conducción de la CGT sostuvo que el sindicalismo buscará ser «protagonista, no espectador» en el próximo proceso electoral. La intención es que los gremios puedan aportar dirigentes propios y participar de las principales definiciones políticas.

Las tensiones entre el sindicalismo y el kirchnerismo tienen antecedentes. Durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, la relación con buena parte de la conducción cegetista estuvo atravesada por diferencias y desconfianzas, mientras que algunos dirigentes sindicales mantuvieron vínculos más cercanos con el espacio.

La relación también atravesó momentos de fuerte confrontación con Máximo Kirchner. Uno de los episodios más recientes ocurrió durante el acto de la CGT por el Día del Trabajador, cuando el diputado cuestionó a los dirigentes sindicales por no haber mencionado a Cristina Kirchner en la convocatoria. Desde la central obrera rechazaron sus cuestionamientos y defendieron su autonomía.

Sin embargo, en los últimos meses comenzaron a restablecerse los contactos entre los distintos sectores. La tarea de acercamiento quedó en manos de dirigentes como Cristian Jerónimo, Jorge Sola, Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez, quienes mantuvieron conversaciones con Massa y Máximo Kirchner. Por su parte, Héctor Daer y Octavio Argüello realizaron gestiones ante Kicillof.

La visita del Papa 

Mientras espera la convocatoria política, la CGT también tiene puesta la atención en la visita del papa León XIV, cuya agenda en la Argentina contempla un encuentro masivo con empresarios y movimientos sociales en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Los dirigentes sindicales consideran que el discurso del pontífice en defensa de la justicia social y su doctrina humanista pueden tener repercusiones en el escenario político nacional, particularmente en el debate sobre las políticas del gobierno de Javier Milei.

En paralelo, la central obrera evalúa realizar antes de fin de año una medida de fuerza de alcance nacional, bajo la modalidad de un paro breve de entre dos y seis horas, con permanencia de los trabajadores en sus lugares de trabajo.

La iniciativa buscaría expresar el rechazo a las políticas del Gobierno sin recurrir a una huelga general de duración tradicional.

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