El Gobierno dividido y la CGT alerta mientras se recalienta el debate por la reforma laboral

El Gobierno dividido y la CGT alerta mientras se recalienta el debate por la reforma laboral

El Gobierno nacional sigue chocando puertas para avanzar con la reforma laboral en el Senado, en un contexto de división interna en el oficialismo y fuerte rechazo de los sindicatos. La iniciativa, que ya fue enviada al Congreso y propone cambios profundos en el régimen laboral vigente, enfrenta tensiones dentro del propio Gobierno y una oposición cada vez más movilizada que pide modificar artículos clave del proyecto.

Mientras el gabinete está en receso por vacaciones, la mesa chica alrededor del presidente Javier Milei intenta afinar la estrategia para conseguir los votos necesarios para aprobar el proyecto en la segunda mitad de las sesiones extraordinarias. “La Reforma Laboral es prioritaria, para eso la mesa debe funcionar en armonía”, dijo una fuente oficialista, aunque reconoció que hay diferencias sobre el margen para incorporar cambios. 

Uno de los principales nubarrones es el capítulo que crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), al que los empleadores deberían aportar el 3% de la remuneración bruta de cada trabajador para financiar indemnizaciones por despido. Desde el oficialismo sostienen que “es muy importante que las empresas tengan previsibilidad en las contingencias”, pero la CGT y otros sectores alertan que este mecanismo podría “desfinanciar el sistema previsional y de salud” y otorgar al Estado un manejo discrecional de esos recursos.

La reforma, fruto del denominado Consejo de Mayo, también incluye otras modificaciones de alto impacto para trabajadores y trabajadoras: reduce la base de cálculo de las indemnizaciones al excluir conceptos como vacaciones y aguinaldo, habilita el pago de indemnizaciones en cuotas, crea nuevos bancos de horas para compensar horas extra y propone cambios en la jornada laboral y las reglas de contratación. 

La jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, postergó el tratamiento en el recinto para permitir un debate más amplio con distintos sectores. En la Comisión de Trabajo ya pasaron representantes sindicales, empresarios y funcionarios, aunque los triunviros de la CGT expresaron su descontento por el escaso diálogo. “Estamos viviendo un proceso que va en contra de los intereses de los trabajadores”, afirmó Cristian Jerónimo de la central obrera durante una movilización en Plaza de Mayo contra la reforma. 

Para ordenar la estrategia oficialista, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tendrá que unificar las posturas internas y trabajar con los gobernadores, que pueden tener la llave para destrabar votos clave cuando el Senado reinicie el debate en febrero. Santilli, por su parte, ya inició una gira por varias provincias con el objetivo de “aceitar” el apoyo a la reforma. 

La presión sindical no cede: los gremios llaman a la movilización continua y han advertido incluso con un paro nacional si no se atienden sus objeciones. Con el receso legislativo, el Ejecutivo enfrenta la tarea de alinear su estrategia si quiere convertir en ley una de sus banderas más controvertidas y que más impacto puede tener en la vida de millones de trabajadoras y trabajadores.

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