La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional se encuentra en el centro del debate político y sindical. En una editorial interna, Guillermo Moser advierte que detrás del discurso de la “libertad” y la “modernización” se esconde un proyecto que avanza sobre derechos laborales básicos y pone en riesgo la dignidad del trabajo.
Lejos de tratarse de una discusión técnica, el planteo del secretario general de la Federación de Luz y Fuerza interpela de lleno al modelo de sociedad que se pretende construir y al rol del Estado frente al mundo del trabajo.
Trabajo con derechos o esclavitud
Moser retoma una de las definiciones que han quedado resonando entre las tantas del Papa Francisco, quien sostuvo que “el trabajo es con derechos o es esclavo”. Desde esa perspectiva, la reforma laboral, plantea el dirigente cegetista, no aparece como una simple modificación normativa, sino como una negación de derechos humanos esenciales.
El planteo central es que cuando se eliminan garantías laborales, el trabajo deja de ser un factor de dignidad para convertirse en una herramienta de sometimiento.

La falacia del crecimiento sin derechos
La editorial de Moser denuncia la instalación deliberada de la idea de que los derechos de los trabajadores son un obstáculo para el crecimiento económico y la generación de empleo. Según GM, se trata de una falacia funcional a un modelo de ajuste que busca responsabilizar a los trabajadores y a sus organizaciones por problemas estructurales de la economía.
En ese marco, los derechos laborales son presentados como “privilegios” y no como conquistas sociales.
Un ataque a derechos con jerarquía constitucional
Uno de los puntos más duros del texto es la advertencia sobre el intento de eliminar derechos laborales que tienen rango constitucional. La reforma es caracterizada como un avance directo sobre conquistas históricas del movimiento obrero argentino, construidas a lo largo de décadas de lucha. No se trata, sostiene Moser, de actualizar normas, sino de desmantelar el andamiaje de protección del trabajo.

Retroceso histórico y precarización
Bajo el rótulo de modernización, la reforma es señalada como un retroceso que devuelve las relaciones laborales a esquemas propios de la Década Infame. La proliferación de contratos temporales, la falta de aportes y la ausencia de cobertura social configuran un escenario de precarización extrema.
Según el texto, estas modalidades no representan libertad, sino una nueva forma de explotación.
El ataque al sindicalismo
La editorial también rechaza el discurso antisindical que acusa a los gremios de defender intereses económicos propios. Moser afirma que esa postura es hipócrita y oculta la verdadera función del sindicalismo: la defensa colectiva de los derechos de los trabajadores.
Además, recuerda que los aportes sindicales sostienen servicios esenciales como salud, capacitación, educación, vivienda, turismo social y asistencia a jubilados.
Libertad o esclavitud
Como conclusión, el texto plantea que apoyar políticas que recortan derechos laborales en nombre de la libertad implica, en los hechos, avalar la esclavitud moderna. La reforma laboral no sería un camino hacia más empleo y desarrollo, sino hacia una sociedad más desigual y con trabajadores desprotegidos.
«Quién está dispuesto», cierra Moser.


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