Por el impacto en sus proveedores, el cierre de Fate provocaría otros 2.500 despidos

Por el impacto en sus proveedores, el cierre de Fate provocaría otros 2.500 despidos

Según cálculos técnicos, por cada trabajador de Fate hay entre dos y tres de otras empresas que ya no tendrían qué hacer.

 

El cierre de la fábrica de neumáticos Fate, que conllevó el despido de sus 920 trabajadores, puede tener un impacto todavía mucho mayor: por cómo afecta la situación a los proveedores de la empresa, estiman que se podrían perder otros 2.500 puestos laborales.

Según informes técnicos del Centro de Estudios para la Producción XXI (CEP) y relevamientos de la Unión Industrial Argentina (UIA), la fabricación de neumáticos posee uno de los multiplicadores de empleo más altos del país, y llega nada menos que a entre 2,1 y 2,8. 

Esto significa que por cada puesto directo en la línea de montaje de una fábrica de neumáticos, se sostienen casi tres empleos adicionales en la cadena de valor. Por eso crece la alerta ante el “efecto cascada” que traería el cierre de la compañía del magnate Javier Madanes Quintanilla.

La caída de Fate, en conclusion, puede poner en juego, en promedio, los empleos de cerca de 2.500 trabajadores de relación indirecta, al generar serios problemas en pymes metalúrgicas que proveían desde matricería específica, hasta servicios de logística pesada y mantenimiento de ingeniería. 

Fate dice que acata la conciliación pero no retrocede

En lo que respecta al conflicto por el cierre de la fábrica, este miércoles por la tarde, el Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por 15 días, apurado porque un rato antes ya lo había hecho el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires.

Un grupo reducido de trabajadores entró por la fuerza a la planta de Fate.

Como es de norma, la conciliación obligatoria plantea el objetivo de que las partes acerquen posturas y negocien una solución, establece que mientras tanto, se debe retrotraer la situación al estado previo al conflicto y advierte la necesidad de “abstenerse” de adoptar medidas que alteren el desarrollo de las relaciones laborales.

“El Ministerio de Capital Humano continuará promoviendo las instancias de mediación necesarias, en resguardo del empleo y del cumplimiento de la normativa laboral y de seguridad social vigente”, plantearon en el documento publicado en redes sociales y difundido por la cartera que lidera Sandra Pettovello.

Ante eso, desde la empresa aseguraron que acatarán la determinación pero hasta este jueves por la tarde no lo habían hecho: la fábrica continuaba cerrada y solo permanecía en ella un grupo de trabajadores que ingresó ayer por la mañana burlando la seguridad del predio.

La angustia de los trabajadores

Por otro lado, los directivos de Fate señalaron que “la empresa ya cerró y no habrá marcha atrás. No se van a volver a abrir las puertas”, es decir que en los hechos no tienen previsto acatar la conciliación.

Incluso dijeron que la intención era pagar las indemnizaciones ayer mismo, aunque la medida oficial demorará los plazos legales: “Entró todo en un compás de espera, pero el que quiere cobrar podrá hacerlo. Hoy mismo, si quieren. Los fondos están disponibles”, dijo un allegado a la compañía argentina que fue fundada hace más de 80 años.

Para los trabajadores, irse sin reclamar eso no parece ser una opción, y por eso la primera reacción de algunos de ellos fue ingresar a la planta de Virreyes, en San Fernando, para defender sus puestos. Además, en la mañana de este jueves cortaron el Acceso Norte.

“Las patronales aprovechan el contexto”, dijo uno de los despedidos, expresando su angustia: “Nos quieren obligar a que revolvamos la basura de la calle y no lo vamos a permitir”.

Otro trabajador destacó que el cierre se haya producido en la previa de la votación de la reforma laboral: “Esto es un golpe más para los trabajadores. El cierre de esta planta va a llevar a una situación aún peor, la va a multiplicar en gran cantidad».

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