La CTA participó de una cumbre internacional que denunció el avance de Estados Unidos y llamó a la unidad de los pueblos

La CTA participó de una cumbre internacional que denunció el avance de Estados Unidos y llamó a la unidad de los pueblos

La CTA de los Trabajadores participó de una reunión de emergencia del espacio Nuestra América realizada los días 24 y 25 de enero en el Palacio San Carlos de Bogotá, Colombia, donde gobiernos, parlamentarios y organizaciones sindicales de más de 20 países de América y Europa debatieron el avance del imperialismo en la región y acordaron una posición común de resistencia y unidad.

La central estuvo representada por Rodrigo Borrás, subsecretario de Relaciones Internacionales de la CTA, quien formó parte de las deliberaciones que dieron origen a la Declaración de San Carlos, un documento que advierte sobre una ofensiva creciente de Estados Unidos para “recolonizar el hemisferio, controlar los recursos estratégicos y disciplinar a los proyectos políticos que no se subordinan a sus intereses”.

“El documento denuncia cómo la intervención norteamericana se despliega en múltiples frentes y advierte que esta ofensiva responde a una Doctrina del garrote o a la subordinación, como el gobierno de Milei, entregándonos como patio trasero de Washington”, afirmó Borrás durante el encuentro.

La declaración pone en el centro a los trabajadores, los sindicatos y los movimientos sociales como actores clave frente a la precarización, el bloqueo económico y la represión, y reivindica derechos fundamentales como la organización sindical, la negociación colectiva y la huelga. En ese sentido, sostiene que “ningún trabajador debe ser expulsado de su patria por falta de dignidad y derechos” y que la soberanía solo puede sostenerse con integración regional, solidaridad y poder popular.

Desde la CTA destacaron que el pronunciamiento trasciende el plano diplomático y se convierte en una herramienta política para el movimiento obrero del continente. “Esta declaración es más que un texto político: es un manifiesto sindical y popular que coloca la voz de los trabajadores en el corazón de la lucha por Nuestra América”, subrayó Borrás.

El documento final, difundido por la Internacional Progresista, llama a enfrentar la dominación extranjera con unidad, soberanía y paz, y plantea que solo una resistencia organizada de los pueblos trabajadores podrá frenar el avance de políticas que profundizan la desigualdad y la pérdida de derechos en la región.

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