Pese al freno judicial, PepsiCo logra aplicar la reforma laboral de Milei y asegura que «es lo que la gente pedía»

Pese al freno judicial, PepsiCo logra aplicar la reforma laboral de Milei y asegura que «es lo que la gente pedía»

La multinacional PepsiCo presentó como un modelo de eficiencia la implementación de turnos de 12 horas, las negociaciones por fuera del sindicato y el control privado de licencias médicas.

 Si bien aseguran que «la gente está contenta» y que el gremio terminó «acompañando», el caso expone las aristas más controversiales de la reforma laboral que el Gobierno intenta imponer para todo el sistema productivo: la precarización encubierta, la erosión de la representación sindical y la medicalización de los conflictos laborales bajo el discurso de la modernización. Mientras la Justicia frenó la norma por considerarla lesiva de derechos fundamentales, PepsiCo anticipa un modelo donde la «negociación directa» con los trabajadores reemplaza a la protección colectiva.

En medio del debate por la reforma laboral que actualmente está frenada por la Justicia a pedido de la CGT, la multinacional PepsiCo implementó un modelo de negociación directa con sus operarios, sin pasar por el gremio. Desde la empresa celebraron un aumento la eficiencia operativa en un 6% y reducir drásticamente las licencias que consideran abusivas. El director regional de Legales de la compañía aseguró que «la gente está contenta, la compañía funciona bien y el sindicato empezó a acompañar porque es lo que la gente pedía».

La reforma laboral contiene uno de los artículos más esperados por las compañías: la posibilidad de evitar las negociaciones colectivas para negociar salarios y condiciones de trabajo por empresa.

Desde la empresa aseguraron que la planta industrial de la compañía arrastraba graves problemas de eficiencia por cumplir con las leyes laborales: «Teníamos un sistema de rotación muy antiguo de 8 horas, de lunes a viernes; los fines de semana no se podía trabajar y, si lo hacíamos, tenía que ser con horas extras, lo cual era un sistema bastante pesado».

La mayor queja de PepsiCo era el ausentismo que llegó a ser de «un 25% en pandemia y un 18% postpandemia», es decir, el personal fue considerado esencial y trabajó durante la pandemia pero algunos se ausentaron.

A pesar de la resistencia inicial del sindicato, propusieron un nuevo modelo operativo inspirado en plantas de México y Chile. Finalmente, pusieron en marcha un plan piloto de turnos de 12 horas (trabajando 4 días y descansando 3, o viceversa) y crearon un equipo de operarios polivalentes o «volantes», una figura que permite mayor flexibilidad que la alta especialización impuesta por los convenios colectivos tradicionales.

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