La reducción de la jornada laboral se consolida como un eje clave del debate laboral en América Latina a partir de dos ciclos de conversatorios organizados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el Cono Sur durante el 2025, que abordaron las experiencias recientes de Chile, Colombia y Uruguay en materia de tiempo de trabajo, diálogo social y negociación colectiva.
El primer encuentro, realizado de manera virtual el 13 de marzo de 2025, estuvo centrado en la reducción de la jornada laboral en Chile y Colombia, países que avanzaron en reformas legislativas orientadas a disminuir de forma gradual las horas de trabajo semanales. Según se expuso, estas iniciativas buscan mejorar la calidad del empleo, favorecer la conciliación entre la vida laboral y personal y generar impactos positivos en la productividad, en un contexto regional donde aún predominan esquemas de 48 horas semanales e incluso jornadas más extensas.
El segundo conversatorio, previsto para el 2 de octubre de 2025, pone el foco en la experiencia de Uruguay y el papel de la negociación colectiva en la ordenación del tiempo de trabajo. El encuentro se apoya en un estudio elaborado por docentes de la Universidad de la República, que analiza cómo los Consejos de Salarios y los convenios colectivos han regulado la reducción y redistribución de la jornada laboral en distintos sectores, incorporando también modalidades especiales como el teletrabajo.
Durante la actividad se destaca que Uruguay cuenta con una trayectoria histórica en la materia, iniciada con la Ley N.º 5.350 de 1915, que estableció la jornada de ocho horas diarias y 48 semanales, aún vigente. A lo largo del tiempo, este marco fue complementado por normas sectoriales y acuerdos colectivos, en línea con los convenios internacionales promovidos por la OIT.
Desde la organización internacional subrayan que la reducción de la jornada laboral no solo incide en el bienestar de las y los trabajadores, sino que también plantea desafíos para empleadores y Estados en términos de implementación, productividad y sostenibilidad. En ese sentido, los conversatorios buscan generar evidencia y promover el intercambio de experiencias como insumo para otros países de la región que evalúan avanzar en procesos similares, según informó la OIT Cono Sur.
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