Gremios se entusiasman con el nuevo reclamo de la CGT por la participación en las ganancias

Gremios se entusiasman con el nuevo reclamo de la CGT por la participación en las ganancias

Diferentes sectores creen posible volver a discutir el tema, postergado desde hace unos años, y con varios proyectos en el Congreso. Consideran que la medida “es un derecho constitucional”, pero admiten que la resistencia empresarial será fuerte, ya que “no quieren mostrar los números. Cuáles son los antecedentes exitosos de esta iniciativa.

“Es un viejo anhelo de la CGT”, sostuvo el secretario de Prensa de la CGT Jorge Sola, cuando se lo consultó sobre la idea de retomar el reclamo para que los trabajadores tengan participación en las ganancias empresariales. En medio del reacomodamiento en la relación entre la central obrera y el gobierno, las palabras del dirigentes abren una nueva puerta para un posible enfrentamiento, ya que en una primera mirada se ve difícil que una gestión como la de Mauricio Macri acceda a este beneficio. Pero los gremios acompañan el pedido cegetista, y recuerdan que es un “derecho constitucional”. Desde hace décadas, algunos sectores implementan esta forma de incrementar los salarios de los empleados, y tiene algunas experiencias exitosas en la actualidad, como la de la industria del neumático. Durante el kirhcnerismo se presentaron varios proyectos en el Congreso, pero no se logró consenso para aprobarlo. Ahora, la ofensiva sindical busca revitalizar el pedido.

La instalación de este tema en la agenda de discusión con el gobierno cuenta con el respaldo de buena parte de los gremios, y podría ser analizado en el inicio de las sesiones ordinarias. “Siempre estuve a favor, porque primera que nada está consagrado en la Constitución Nacional”, le dijo a Gestión Sindical Alberto Roberti, del sindicato de petroleros privados. Para el dirigente, que además es diputado nacional, “los trabajadores deben ser parte vigorosa del crecimiento de la riqueza en el lugar donde trabajan”. “A muchas empresas les está yendo bien o les irá muy bien en el futuro, y debemos participar de esa ganancia”, agregó.

Como Roberti, otros dirigentes recordaron que en la época del primer peronismo, se apelaba al clásico “fivty-fivty”, donde la participación de la riqueza entre trabajadores y empresas fuera equilibrada. “Los empresarios siempre se opusieron porque los obliga a mostrar los números”, afirmó un dirigente sindical, que prefirió el off para dar su testimonio. “Si abrís los ‘libros’, no podes apelar luego a la crisis para despedir o ajustar. Por eso le tienen miedo a la idea”, agregó, en diálogo con Gestión Sindical.

En los casos que se logró este avance, se hizo con algunos reparos. Ta vez el más exitoso es el que se lleva a cabo en algunas empresas que fabrican neumáticos. Desde 2001, la firma Firestone acordó el reparto con el Sindicato Unico de los Trabajadores de Neumático Argentino (SUTNA), que en esos días de crisis evitó el despido de 800 operarios y la reducción de los salarios. El primer pago de este acuerdo se realizó en el 2004, y alcanzó los 10.800 pesos para cada trabajador. En 2005 se asignó una suma de 2.700, mientras que el monto fue de 1.870 pesos en 2006. Ni en 2008 ni en 2009 se cumplieron las condiciones para que se efectivizara el reparto de las utilidades, y recién en 2010 hubo un nuevo pago (casi 4 mil pesos).

El pedido de la CGT se hará sobre el proyecto presentado en 2010 por el diputado nacional Héctor Recalde, en esos días asesor principal de la central, que luego se enemistó con el sector Azopardo –y en especial con Hugo Moyano –porque se mantuvo aliado al kirchnerismo. El mismo establece la participación de los trabajadores en las ganancias “en aquellas empresas con más de 300 empleados y un nivel de rentabilidad alta” y, a los dos años de su promulgación, abarcará además “a las que tengan hasta 100 trabajadores”. Además, la iniciativa prevé que las ganancias que se distribuirán entre el personal “serán calculadas sobre la utilidad anual de la empresa, descontando el pago de impuestos y las inversiones”. También, establece que la proporción de ganancia que corresponderá a cada trabajador se determinará “en base a la antigüedad, la categoría de convenio y el nivel salarial, quedando excluidos los directivos y gerentes de las empresas”. La distribución de ganancias se concretará una vez por año fiscal y tendrá carácter no remunerativo.

Además, en junio del 2015 los trabajadores telefónicos realizaron un plan de lucha para sumarse a esta movida, recordando que en el pliego de privatización de la vieja ENTEL existía una clausula que les permitía participar de “ganancias extraordinarias”. Para apoyar esto, se presentó en el Congreso un proyecto de ley, con la firma de diputados como Néstor Pitrola, Pablo López, Nicolás del Caño, Graciela Villata, Fabián Rogel, Alcira Argumedo, Aldo Negri, Claudio Lozano, Antonio Riestra, Victoria Donda y Facundo Moyano. El mismo propone el pago anual de cuatro sueldos y medio a cada empleado telefónico, así como pagos retroactivos por los 25 años adeudados.

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