El señor gobernabilidad

El señor gobernabilidad

El jefe de los municipales porteños es cercano a Moyano y, tras un inicio de relación tormentoso, logró trazar un diálogo amable con Macri. Ahora le firmó una paritaria de 12% que festejó Larreta. 

Minutos después de sentarse por primera vez en el sillón de la Jefatura de Gobierno, disfrutando la vista a la Plaza de Mayo de su despacho en el primer piso del edificio de Bolívar 1, Mauricio Macri comprendió el poder de Amadeo Nolasco Genta. El entonces recientemente electo jefe de Gobierno avanzaba con su plan de despidos de empleados estatales -promesa de campaña de ir contra los “ñoquis”- y planeaba la intervención de la obra social del sindicato de empleados municipales (Obsba). Como respuesta, el Sindicato Único de Trabajadores del estado de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA) le paró el gobierno. Once años después, la historia es otra: SUTECBA atravesó sin grandes problemas la era macrista y hace lo propio con Horacio Rodríguez Larreta, con quien acaba de acordar un cierre paritario del 12% y sin cláusula gatillo, tres puntos porcentuales por debajo del techo que buscan imponer desde Casa Rosada.

Con la intervención y los números de la obra social en mano, el gobierno de Macri se sentó a negociar con SUTECBA. Tras ese episodio, lejos quedaron las movilizaciones, los paros y las comparaciones con Osvaldo Cacciatore, intendente porteño durante la última dictadura militar. Cultor del extremo perfil bajo, Genta supo convivir con Macri, como también lo hizo con Aníbal Ibarra y en el breve período de gobierno de Jorge Telerman.

El cierre de las paritarias en el orden del 12% sin cláusula gatillo no sólo representa una pérdida para los trabajadores municipales, sino también un techo que Rodríguez Larreta buscará replicar en la negociación con los médicos y los docentes, que ya se declararon en plan de alerta. El propio Gobierno nacional bajó la línea de un tope del 15%, aunque el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, conocía la jugada del jefe de Gobierno porteño desde hace semanas.

Generalmente, los acuerdos con los estatales se firman en el mes de abril, pero Larreta le pidió al ministro de Hacienda, Martín Mura, acelerar la negociación. Como cada año, fue vital el rol de José María “el armenio” Ornhalian, amo y señor de las paritarias desde la época en que Néstor Grindetti manejaba el presupuesto de Macri. El alcalde porteño buscó un doble mensaje: fijar techo para el resto de los sindicatos locales y mostrarse como el primer gobernante de Cambiemos en cumplir la meta impartida por la Casa Rosada.

Genta domina SUTECBA desde el regreso a la democracia y en tándem con Patricio Datarmini, que también supo dirigir la Obra Social. Si bien cada uno tiene su agrupación -Lista Azul y Blanca y Lista Azul, respectivamente-, trabajan en equipo y hegemonizan el poder del sindicato más fuerte entre los estatales porteños, seguido por UPCN y ATE.

Nadie enfrenta a Genta hace años y sus análisis y decisiones tomadas en el marco de la mesa del Consejo Directivo son palabra santa, aunque las internas por la sucesión corren como reguero de pólvora. Oriundo del barrio porteño de Mataderos, el titular de SUTECBA se confiesa peronista e integra la CGT. La presencia de sus afiliados en la marcha del 21 de febrero, impulsada por Hugo Moyano, no llama la atención. Acompañó al líder camionero en cada momento de su vida sindical: cuando disfrutaba del poder que le concedió el kirchnerismo, cuando se enfrentó a Cristina Fernández de Kirchner y ahora en su rivalidad con Macri, impensada tan solo meses atrás.

A pesar de su vínculo y el diálogo cosechado con el PRO, siempre apoyó a candidatos kirchneristas y peronistas. En 2015 hizo campaña por Daniel Scioli y firmó un comunicado de la Confederación de Obreros y Empleados Municipales de Argentina (COEMA), que también conduce, en apoyo al ex candidato presidencial del Frente para la Victoria. “Queremos que Scioli sea Presidente para seguir conquistando derechos de abajo hacia arriba y no como pretenden otras expresiones políticas, destruyéndolo todo desde arriba hacia abajo”, rezaba la misiva de COEMA.

Hacia adentro del gremio es respetado, pero sus detractores lo acusan de firmar paritarias a la baja. En 2017, SUTECBA acordó una suba del 20% en tres tramos -10% en abril, 8% en agosto y 2% en septiembre-, pero el inconveniente es que hace años no se tocan los escalafones y la cantidad de contratados supera a los empleados en planta. El mismo conflicto estalló el año pasado en la Legislatura porteña y los delegados sindicales paralizaron por unas horas una sesión clave para el Gobierno de la Ciudad.

El acta firmada por el Ministerio de Hacienda y SUTECBA deja claro que el incremento del 12% será en dos tandas -8% en abril y 4% en agosto- y sin cláusula gatillo. Sin embargo, el punto séptimo del documento fija un compromiso de las partes para convocar a la paritaria en septiembre para “realizar un análisis de la evolución de los índices inflacionarios durante la vigencia del presente acuerdo a fin de aplicar futuras correcciones”. Ese punto no habla de ajustar el incremento al índice inflacionario acumulado para el mes nueve del año 2018. Pero podría haber un incremento en la ampliación presupuestaria de mitad de año que, al menos en los años del kirchnerismo en la Casa Rosada, siempre incluía un aumento salarial para municipales por el desfasaje de medición del INDEC y el ocultamiento de los números de la economía por parte del gobierno de Cristina.

EL COMUNICADO. Pese a lo claro del 12% expresado en el acta firmada este miércoles, desde SUTECBA se esforzaron en la tarde del jueves por poner en duda ese porcentaje. Mediante un comunicado, en el que en ningún momento desmienten ese 12%, dan a entender que el pacto firmado con el Ejecutivo porteño es, en realidad, del 17% porque contemplan, también, el aumento del tres por ciento más los $5000 correspondiente a la negociación del año pasado. Según pudo saber Letra P, la desmentida del gremio responde únicamente a una cuestión interna para no sufrir un quiebre en la relación con los afiliados. Lo cierto es que la paritaria ya está cerrada y firmada.

De todas formas, SUTECBA sacó a relucir, en ese mismo comunicado, la aplicación de la cláusula gatillo para el período abril 2017–marzo 2018, mediante el cual se compensará el atraso salarial y los estatales recibirán un remunerativo de $5000 en marzo y un incremento del tres por ciento. El mes siguiente -abril 2018- comenzará a regir el incremento del 12% acordado en las oficinas de Hacienda y, aunque algunos dirigentes denunciaron que la paritaria aún no cerró, el acta ya está firmada y SUTECBA estrechó las manos con el Gobierno porteño una vez más.

LA RENOVACIÓN. Genta y Datarmini conducen a dueto el gremio más grande de los estatales porteños, pero hace años preparan el terreno para la sucesión. Cuando caminaban los pasillos del viejo sindicato, ubicado en Parque Avellaneda, no imaginaban que la relación duraría más de tres décadas y que juntos definirían a sus reemplazantes.

Emiliano Genta, secretario de Capacitación y Cultura del sindicato, es número puesto en esta carrera, pero choca con otros dos históricos de SUTECBA. El secretario de Prensa y Propaganda del gremio, Enrique Pistoletti, y el secretario de Finanzas, Genaro Trovato, hace tiempo que monopolizan la discusión paritaria con el PRO. Genta y Datarmini ponen la rúbrica, pero son ellos quienes negocian mano a mano con Hacienda por los más de 80 mil empleados estatales.

Su crecimiento hacia dentro del sindicato es notorio y también buscan imponer a sus hijos en el sendero de la sucesión, que aún sigue verde. Santiago Pistoletti -vocal suplente, vinculado a OBSBA- está encuadrado, al igual que su padre, en el sector de la Lista Azul, que conduce Datarmini. En tanto, los hijos de Trovato -Gabriel, Pablo, Antonio y Sergio- responden a Genta y piden pista.

Sin embargo, la Lista Azul y Blanca deberá discutir internamente porque el secretario de Organización, Aníbal Torretta, también quiere disputar, merced a su buen vínculo con Emiliano Genta.

Las internas por la sucesión aún se mantienen a sottovoce y el histórico Genta aún no alzó la voz, como se sabe que lo hará. Por el momento, mantiene su lugar y disfruta de su liderazgo indiscutible, aunque pena por el mal momento futbolístico de Nueva Chicago, el club que ama y que siempre soñó con presidir. Nostalgia de años pasados en los que jamás pudo concretar ese anhelo, nostalgia viva de su otra pasión: el Tango, que aún gusta de escuchar en su despacho del nuevo edificio del sindicato, sobre la calle Pedro Goyena del barrio de Caballito.

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