Los trabajadores de Correios, la empresa estatal de correo de Brasil, iniciaron una huelga tras rechazar en asambleas la propuesta presentada por la compañía para renovar el convenio colectivo. El principal punto de conflicto es el futuro del plan de salud de los empleados, aunque la disputa también alcanza salarios, beneficios y condiciones laborales.
Según la federación sindical, al cierre del último relevamiento 35 asambleas habían aprobado la paralización, mientras que los trabajadores del estado de Acre tenían previsto definir su posición este viernes.
La decisión llegó después de sucesivas rondas de negociación y de intentos de mediación ante el Tribunal Superior del Trabajo (TST). Los representantes gremiales sostienen que buscaron alcanzar una salida negociada, pero que la empresa mantuvo su posición sobre cuestiones consideradas centrales para la categoría.
Uno de los mayores focos de tensión es el plan de salud. Los sindicatos advierten que la dirección de Correios pretende modificar la condición de la empresa como responsable del sostenimiento del beneficio, una decisión que, según los trabajadores, podría poner en riesgo su financiamiento y la cobertura para empleados, jubilados y sus familiares.
La empresa presentó una versión diferente sobre el estado de las conversaciones. La dirección de Correios aseguró que hubo avances en 78 de las 80 cláusulas discutidas en el convenio colectivo y que sólo permanecían abiertos dos puntos.
La propuesta empresarial contempla un reajuste equivalente al 100% del INPC sobre los salarios y beneficios, además de la continuidad de la asistencia de salud para los trabajadores. Las organizaciones sindicales consideran, sin embargo, que las garantías ofrecidas no son suficientes para cerrar el conflicto.
Ante el comienzo de la huelga, la estatal informó que puso en marcha un esquema para reducir el impacto sobre los usuarios. Entre las medidas aparecen la reasignación de trabajadores, refuerzos operativos y acciones logísticas para intentar mantener la prestación de los servicios.
El conflicto se produce, además, en medio de un proceso de reducción de personal dentro de una de las principales empresas públicas de Brasil.
A comienzos de este año, Correios abrió un programa de retiro voluntario con el objetivo de alcanzar unas 10.000 desvinculaciones. Sin embargo, sólo se anotaron alrededor de 3.200 empleados, aproximadamente el 30% de la meta prevista por la dirección.
Ante la baja adhesión, la compañía abrió el mes pasado un nuevo programa para continuar reduciendo su estructura. Actualmente, Correios cuenta con unos 76.000 trabajadores directos.
El Sindicato de Trabajadores de la Empresa Brasileña de Correos y Telégrafos de San Pablo, Gran San Pablo y la región postal de Sorocaba (Sintect-SP) sostiene que la compañía perdió unos 50.000 empleados durante los últimos diez años.
La reducción de las dotaciones agrega otro elemento al conflicto. Para las organizaciones sindicales, la discusión no pasa únicamente por los salarios y el plan de salud, sino también por la carga laboral que enfrenta el personal y la capacidad de la empresa pública para sostener sus servicios con una plantilla cada vez más reducida.
Con la huelga ya en marcha, los sindicatos reclaman la reapertura de las negociaciones y una nueva propuesta que preserve los derechos laborales y mantenga las actuales garantías del sistema de salud de trabajadores, jubilados y sus familias.
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