Las definiciones surgieron de un encuentro en el que los gremios del Transporte pusieron en valor su lucha para que caigan los decretos de Javier Milei que desregulaban la actividad. Definieron que renovarán la conducción de la CATT en octubre y que Juan Carlos Schmid continuará al frente. Además se pronunciaron por un sólo secretario General en la CGT con un perfil abiertamente opositora.
En lo que fue la previa de la reunión de Consejo Directivo de CGT, los gremios del Transporte tuvieron un encuentro para fijar posiciones en común. Fue un almuerzo convocado, adicionalmente, para poner en valor la lucha de los diferentes gremios de la actividad que derivaron en la caída de los Decretos del Gobierno de Javier Milei que desregulaban la actividad.
Además de mostrar músculo, empezaron a debatir lo que será la renovación de autoridades de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT). Según pudo saber InfoGremiales en exclusiva definieron que el Congreso para resolver el proceso formal se realizará el próximo lunes 6 de Octubre y hubo consenso respecto de que Juan Carlos Schmid sea la persona que quede al frente de la estructura.
Algunos pidieron gestionar el regreso a la estructura de dos pesos pesados que hoy están por fuera en senderos paralelos: Roberto Fernández de la UTA y Omar Maturano de la Fraternidad. Eso todavía es una incógnita, pero le subiría todavía más la capacidad de daño a la organización que se convirtió en estratégica en las últimas décadas.
En lo que tiene que ver con las definiciones generales, también hubo consenso respecto a una serie de posturas a llevar a Azopardo. Primero Schmid desestimó candidatearse como el hombre del Transporte a comandar la central obrera, pero hubo una definición: la CGT tiene que tener un sólo Secretario General.
Adicionalmente acordaron llevar un reclamo respecto del perfil de la nueva conducción. «El que asuma la batuta tiene que tener una hoja de ruta de confrontación con el Gobierno desde el primer momento y el Transporte va a ser un condicionamiento para que eso suceda».
La preocupación de los gremialistas que conforman la CATT es que en el contexto de ajuste se desate un conflicto social de alta intensidad, por lo que se le pedirá a la CGT que esté a la altura de las circunstancias.
En ese marco repasaron la extraña secuencia vivida en la movilización del 21 de agosto. Ese día detectaron la presencia de infiltrados, posiblemente de los servicios de inteligencia, en la protesta. El objetivo habría sido el de generar disturbios y el caldo de cultivo para «justificar» el accionar represivo de las fuerzas de seguridad.
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