La CTA Autónoma y la CTA de las y los Trabajadores protagonizaron este martes una movilización conjunta hacia Plaza de Mayo en el marco de la Jornada Nacional de Protesta, donde confluyeron con el acto de cierre de la semana de “Ayuno y oración para despertar las conciencias”, una iniciativa impulsada por organizaciones religiosas, sociales y de derechos humanos para denunciar el impacto social de las políticas del gobierno de Javier Milei.
Las columnas sindicales partieron desde la intersección de Avenida de Mayo y Piedras y avanzaron hacia la plaza con una bandera común, en una nueva demostración del proceso de unidad que ambas centrales vienen construyendo en los últimos años. La movilización se desarrolló bajo un fuerte operativo de seguridad, con vallados y presencia policial en distintos puntos del centro porteño.
Durante el acto central, el secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, destacó el carácter político y social de la convocatoria. “Es un honor compartir este abrazo en este acto de coraje, con este mensaje de ética, de paz con justicia, de conciencia, de unidad con compromiso de lucha”, afirmó.
Godoy sostuvo además que la iniciativa encabezada por referentes religiosos y sociales representa “una rebelión de las conciencias contra las injusticias” y remarcó que “nuestro pueblo nunca renunció a valores como la solidaridad y el humanismo. Es con la unidad de nuestro pueblo como lo podemos lograr”.
En uno de los discursos más aplaudidos de la jornada, el dirigente sindical aseguró que “el destino de nuestra patria se define en las calles de Argentina, y en esas calles hoy nos volvemos a encontrar”. Además, reivindicó la tradición de lucha popular al señalar: “Seguimos con el espíritu de las Madres de Plaza de Mayo, que nos enseñaron que la única lucha que se pierde es la que se abandona”.
La denominada “Semana de ayuno y oración para despertar las conciencias” fue convocada por la Mesa Ecuménica, integrada por organismos como el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), Curas en la Opción por los Pobres, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas y otras organizaciones religiosas y sociales. Durante siete días realizaron actividades públicas, reflexiones comunitarias y jornadas de ayuno para denunciar el crecimiento de la pobreza y el hambre.
Uno de los participantes de la experiencia, el sacerdote Rodolfo Viano, lanzó duras críticas al Gobierno nacional. “Ayer le dijimos al presidente que la libertad con hambre es una flor marchita sobre un cadáver maloliente y ese cadáver es nuestro pueblo”, expresó. Además, advirtió sobre el deterioro social acumulado durante décadas y llamó a “rebelarse por el bien común”.
Por su parte, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel explicó el sentido de la medida: “Ayunamos no para sufrir sino como testimonio para despertar conciencias. La solidaridad es necesaria para poder convivir entre los pueblos”.
En el mismo tono crítico, cuestionó la orientación política del Ejecutivo nacional. “Milei no está solo, está acompañado por el Imperio. Hizo 17 viajes a Estados Unidos y ninguno a las provincias. No se sentó con el pueblo”, sostuvo.
En representación de la CTA de las y los Trabajadores, Daniel Catalano transmitió el saludo de Hugo Yasky, quien no participó por cuestiones de salud, y reivindicó el papel de la mesa ecuménica y de las organizaciones que sostienen las protestas sociales. “En una Argentina donde el gobierno elige recortar derechos, despedir trabajadores y destrozar la política de infancia, acá estamos resistiendo porque nuestro pueblo merece vivir con dignidad”, afirmó.
La jornada concluyó con una celebración religiosa y una comida compartida entre los participantes, elaborada con productos aportados por trabajadores de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), en un gesto simbólico que buscó poner en el centro de la escena la problemática del hambre y la situación que atraviesan amplios sectores de trabajadores, jubilados y familias populares.





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