El ancla salarial de la administración Milei le sacó a cada trabajador un promedio de 2,5 millones de pesos a cada uno de bolsillo, según un reciente informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE).
Por
Sebastián Premici
El escándalo de los audios de la ANDIS echó por tierra la idea de que “no hay plata”. Los recursos que les fueron quitados a los trabajadores y trabajadoras y jubilados a partir del programa de ajuste de la administración Milei alimentaron un superávit que terminó en una canaleta de “coimas” y una enorme transferencia de recursos hacia el sector privado.
El desfalco tiene un número. Los trabajadores asalariados perdieron cada uno alrededor de 2,5 millones de pesos de bolsillo desde el 10 de diciembre de 2023, según un reciente informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE). En total fueron 46,1 billones de pesos, prácticamente el mismo monto de los intereses de la deuda capitalizados por el ministro de Economía, Luis Caputo, para remunerar al sistema financiero.
Entre los recortes a las jubilaciones, la obra pública, los programas sociales, los subsidios a la energía, salarios y las transferencias a las provincias, el Tesoro (Caputo y compañía) se quedó con 72 billones de pesos. La narrativa oficial dirá “superávit”. ¿Y la calle?
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Un robo a los bolsillos
La pérdida de ingresos por parte de los trabajadores y trabajadoras, tanto del sector privado y aún más en el sector público, es total. Los sueldos de aquellos que todavía sostienen una relación laboral formal cayeron un 8% comparado con lo que ganaban al cierre del gobierno anterior. En el caso de los empleados públicos, la pérdida llega al 22%, según lo determinado por el MATE en su último informe de coyuntura, firmado por los investigadores Diego Kofman, Lavih Abraham, Marco Kofman, Natalia Pérez Barreda y Sergio Arelovich.
El deterioro de los ingresos de la clase trabajadora devino de un programa de ajuste (pactado con el Fondo Monetario Internacional) con paritarias pisadas. El famoso “ancla salarial” para frenar la inflación. Como resultado, desde que asumió Milei, cada trabajador y trabajadora perdió 2,5 millones de pesos de bolsillo, mientras que la inflación de la clase trabajadora acumulada supera en tres puntos porcentuales a la determinada por el Indec.
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El cuadro resulta mucho más agudo al analizar el comportamiento del sector público, especialmente atacado por la motosierra libertaria y las directrices del ministro de destrucción del Estado, Federico Sturzenegger. Bajo esta lógica, el salario estatal no recuperó nada de lo perdido con la devaluación inicial de diciembre de 2023. Es decir, se ubica un 22% por debajo del nivel percibido al cierre de la administración del Frente de Todos, que también había tirado hacia abajo el salario estatal (-8%).
“Cada estatal perdió más de 7,5 millones de pesos de forma acumulada desde que comenzó este gobierno”, puede leerse en el informe del MATE.
El recorte a las jubilaciones también contribuyó para alimentar esa “caja negra” de la política que sustenta los nuevos gastos reservados de la SIDE y las supuestas coimas en la ANDIS. Las jubilaciones, en promedio, son 25% más bajas desde que gobierna Milei y cada jubilado perdió 3,9 millones de pesos desde entonces. Dentro de este universo, quienes cobran la mínima son los más afectados y ya perdieron el equivalente a 7,5 jubilaciones mensuales completas cada uno.
En total, las transferencias de los trabajadores hacia el capital y la caja oscura de la política implicaron una pérdida acumulada para los laburantes de 46,1 billones de pesos.
Con el Estado en la mira
“Un Estado que se achica y abandona a la población”, esa es la conclusión del MATE en su último informe de coyuntura. Desde que asumió La Libertad Avanza, se destruyeron 114.532 empleos estatales, sumados a otros 130.681 puestos del sector privado formal y 30.000 empleos de casas particulares. En total, fueron 270.000 empleos menos.
Por estos recortes, el Estado dejó de percibir 10,5 billones de pesos en concepto de aportes y contribuciones, las obras sociales perdieron 4,3 billones y los sindicatos, 948.000 millones de pesos. ¿Hasta cuándo seguirá avanzando la crueldad? Entre los recortes a las jubilaciones, la obra pública, los programas sociales, los subsidios a la energía, salarios y las transferencias a las provincias, el Tesoro (Caputo y compañía) se quedó con 72 billones de pesos.
La narrativa oficial dirá “superávit”. ¿Y la calle? Quizás, estos guarismos son los que ya se empiezan a percibir en las encuestas con la caída de la imagen positiva de Milei y toda su troupe.
La fuga
En los primeros 6 meses del año los pagos de intereses de la deuda externa estatal consumieron 3.360 millones de dólares y los de la deuda externa privada otros 609 millones. En este escenario de una enorme transferencia de recursos hacia el sector privado, las empresas dolarizaron excedentes por 11.350 millones de dólares, según el informe del MATE.
La inversión extranjera directa nunca llegó, como tampoco lo había hecho la “lluvia de inversiones” macrista, al margen de los fondos buitres que siempre apuestan por el carry trade y el juego de las tasas diferenciales, como volvió a implementar el ministro Caputo.
Al conjunto de los trabajadores les sacaron de su bolsillo la friolera de 46,1 billones de pesos. ¿A dónde fueron a parar? La administración Milei reconoció que durante el primer semestre del año pagó intereses por 2,4 billones de pesos en concepto de deuda generada por instrumentos públicos.
La contabilidad creativa de Caputo es total. Los intereses capitalizados de la deuda emitida por Caputo y el titular del BCRA, Santiago Bausili, ascienden a los 48 billones de pesos y se extenderán a los 99 billones para fin de año. ¿Hasta cuándo se sostendrá el desfalco?
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