Murió Beto Pianelli, secretario general de los Metrodelegados

Murió Beto Pianelli, secretario general de los Metrodelegados

“Con profundo dolor, despedimos a nuestro querido compañero y Secretario General, Beto Pianelli ¡Hasta la victoria siempre!”, publicaron en su cuenta de X desde el sindicato que nuclea a trabajadores del Subte.

La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y del Premetro (AGTSyP) confirmó este jueves la muerte de Roberto “Beto” Pianelli, secretario general de los Metrodelegados y uno de los referentes sindicales más influyentes del transporte público porteño en las últimas décadas. Tenía 59 años y se encontraba internado en un centro de salud de la Ciudad de Buenos Aires.

“Con profundo dolor despedimos a nuestro querido compañero y Secretario General, Beto Pianelli. ¡Hasta la victoria siempre!”, expresó el gremio a través de sus redes sociales.

Nacido en febrero de 1966 y criado en el barrio porteño de Flores, Pianelli provenía de una familia trabajadora: su padre era mecánico dental y su madre se desempeñaba en una fábrica de calzado. Antes de ingresar al subterráneo, tuvo empleos diversos -entre ellos, un breve paso como acomodador en el Teatro Broadway- hasta que en 1994 comenzó a trabajar como boletero en la Línea E, poco después de que la empresa Metrovías asumiera la concesión del servicio durante el gobierno de Carlos Menem.

Desde ese lugar, Pianelli inició un recorrido sindical que lo llevaría a convertirse en una figura central de la organización gremial del sector. Durante los años ’80 había militado en el Movimiento Al Socialismo (MAS) y, con el tiempo, profundizó su inserción en el sindicalismo vinculado a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), donde se desempeñó como secretario de Salud Laboral. También tuvo participación en la conducción nacional de Nuevo Encuentro y vínculos políticos con el Frente de Todos.

El punto de inflexión de su trayectoria llegó en 2011, cuando fue elegido como el primer secretario general de la AGTSyP, tras liderar la ruptura de los trabajadores del subte y el Premetro con la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Aquella decisión, resistida y conflictiva, dio origen al sindicato conocido como Metrodelegados, que se consolidó como una alternativa al histórico esquema de representación del transporte automotor y marcó un hito en la organización gremial del sector.

A partir de entonces, Pianelli fue protagonista de numerosos conflictos que lo colocaron en el centro de la escena pública, muchas veces junto a otros referentes como Néstor Segovia y Claudio Dellecarbonara. Bajo su conducción, el gremio impulsó planes de lucha por recomposición salarial, mejores condiciones de trabajo y mayor participación en las decisiones que afectan al servicio.

En los últimos años, una de las banderas más persistentes de su gestión fue la denuncia por la presencia de asbesto en los vagones del subte porteño. Pianelli encabezó reclamos y acciones judiciales para exigir la desasbestización de las flotas y advertir sobre los daños severos que esta sustancia —prohibida en numerosos países— provoca en la salud. Esa pelea se convirtió en un eje central de su actividad sindical y trascendió el ámbito gremial para instalarse en la agenda pública como un problema sanitario de alcance colectivo.

Además de su rol como dirigente, quienes lo conocieron destacan su permanente acompañamiento a conflictos de otros gremios y su solidaridad con distintas causas del movimiento obrero. Desde la CTA, al despedirlo, lo definieron como “un emblema de dirigente sindical íntegro, solidario y comprometido con la lucha por los derechos de los trabajadores”, y subrayaron su legado de conquistas obtenidas “enfrentando la mezquindad de patronales y el desinterés de los gobiernos por el servicio que reciben los usuarios”.

Roberto Pianelli estuvo al frente del gremio del subte durante más de una década, en un período atravesado por disputas de representación, conflictos laborales y transformaciones en el sistema de transporte de la Ciudad. Su muerte deja un vacío en el sindicalismo del sector y cierra una etapa marcada por la construcción de una identidad gremial propia, forjada desde los puestos de trabajo y sostenida en la organización colectiva.

Deja a su compañera, la periodista y escritora Ayelén Pujol, y a su pequeño hijo Gino.

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