Comienzan las rondas gremiales y políticas para desarmar la reforma laboral

Comienzan las rondas gremiales y políticas para desarmar la reforma laboral

La central obrera comenzará a definir las reuniones de cara al tratamiento de la reforma laboral, el 10 de febrero en el Senado. La CGT no confirmó acciones durante esa jornada.

Comienza una semana clave en el escenario político y sindical. La Confederación General del Trabajo (CGT) activa formalmente la etapa más intensa de su estrategia para intentar dar marcha atrás con la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo. El eje de esta ofensiva estará puesto en una ronda de reuniones con gobernadores y representantes provinciales, en busca de construir un bloque político que complique el avance del proyecto oficial.

La central obrera apunta a articular intereses comunes. Por un lado, busca frenar o al menos modificar los aspectos más sensibles de la reforma: la ultraactividad de los convenios colectivos, la vigencia de la negociación colectiva, el rol de los sindicatos como representantes de los trabajadores, etcétera. El objetivo es evitar que esos puntos queden definidos por ley y sostener que cualquier cambio debe surgir del acuerdo entre las partes. Del otro lado, varios gobernadores advierten que una reforma laboral de estas características podría impactar negativamente en el empleo y las economías regionales de sus provincias, generando un terreno fértil para la convergencia de posiciones.

En el medio, se encuentran las verdades comprobadas: desde la aprobación de la Ley Bases, el sistema laboral no ha mejorado. Desde que se instaló la posibilidad de modificar el régimen de indemnizaciones, no se han producido más puestos de trabajo. Por el contrario, se han caído más de 20 mil Pymes, se han perdido más de 270 mil puestos de trabajo formales y se ha reducido drásticamente el poder adquisitivo. El Gobierno no logra bajar la inflación desde mayo y para las familias disfrutar y encontrar placeres que deriven del fruto del trabajo se vuelve una ingeniera financieras.

En ese marco, la CGT pretende desarmar el proyecto tal como fue presentado por el Ejecutivo. Días atrás, incluso la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aceptó abrir una instancia de diálogo con las centrales sindicales para revisar algunos puntos del texto. Mientras tanto, el oficialismo también mueve sus fichas: Diego Santilli intensificó una recorrida por las provincias en busca de respaldos y este lunes tiene previsto reunirse con el gobernador salteño Gustavo Sáenz, del peronismo massista.

Si finalmente la reforma avanza, en la CGT asumen que el objetivo será reducirla a su mínima expresión. Luego, el proyecto deberá pasar por la Cámara de Diputados de la Nación, donde distintos indicios señalan que el Gobierno no tendría los votos asegurados y se vería obligado a encarar negociaciones mucho más complejas. Todo ocurre mientras el presidente Javier Milei se encuentra en Europa, aunque sigue de cerca las negociaciones y presiona para que la reforma salga lo antes posible.

La semana culminará con el tradicional encuentro organizado por Luis Barrionuevo en el Hotel Sasso, en Mar del Plata, en donde se espera que más allá de la dirigencia gremial que suele acudir a la rosca balnearia, logren confluir una mesa ampliada con representantes políticos, como algunos diputados y senadores. Por supuesto, el menú de este año será “Modernizacion Laboral”.

El 10 de febrero, se esperan varios gremios y organizaciones apostados en las puertas del Congreso Nacional, mientras la reforma laboral sea tratada ao vivo en el recinto, y aunque en varios lugares se instaló el rumor de que la CGT impulsaría un paro nacional, esto fue descartado desde el entorno de la cúpula de conducción, ya que todavía no existen definiciones que confirmen o puedan afirmarlo. Todavía no han decidido cuándo, si la jornada en la que se aborde, o en el caso que obtenga la media sanción, o en el caso de que sea aprobada en Diputados. Sea cual sea el caso, aun restan muchas rondas de café parta saberlo.

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