CGT: “No estamos dispuesto a retroceder ni a entregar ninguna de las conquistas de los trabajadores”

CGT: “No estamos dispuesto a retroceder ni a entregar ninguna de las conquistas de los trabajadores”

La huelga contra el proyecto de ley que amenaza los derechos laborales fue masiva en todo el país. La central obrera estimó una adhesión del 90 por ciento.

Por: Felipe Yapur.

Mientras Javier Milei hacía mohínes ante los comentarios elogiosos que le disparaba Donald Trump en Washington, en la Argentina el paro nacional convocado por la CGT y otras centrales de trabajadores detenía al país en repudio al proyecto de ley que destruye los derechos laborales que debatían los diputados. El rechazo se expresó además con marchas -como la que encabezó el Frente Sindical Unido (FreSU)- no solo frente al Congreso de la Nación sino también en otras provincias. La adhesión, según estimaron los gremios, llegó al 90 por ciento y fue considerado, incluso por el oficialismo, como la huelga nacional más importante desde que los libertarios gobiernan. “No estamos dispuesto a retroceder ni a entregar ninguna de las conquistas. Acá no terminó nada sino que recién empieza todo y el plan de acción se cumple”, afirmó el cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo a modo de mensaje directo a la Casa Rosada. Jorge Sola, en tanto, indicó que “paramos para no retroceder 100 años en derechos individuales y colectivos”.

El paro nacional, el cuarto del destructivo gobierno de Milei, hizo sentir su potencia desde muy temprano cuando las fábricas, los colectivos, los trenes y los aviones se detuvieron antes de la medianoche. Incluso hubo cacerolazos y ruidazos en esquinas de la Ciudad de Buenos Aires que anticipaban lo que mostraría la mañana de este jueves: una adhesión superior a cualquiera de los otros paros que convocó la CGT.

El plan cegetista planteaba solo una huelga que debía extenderse por todo el país. Así sucedió, pero no impidió que otros gremios confederados optaran por salir a la calle. Eso es lo que hicieron los sindicatos que integran el FreSU, que marcharon hacia el Congreso. En una conferencia de prensa plantearon profundizar el plan de lucha contra el modelo político y económico de los libertarios.

“No concebimos otro camino que no sea el de la lucha para revertir y transformar esta realidad que nos duele a todos”, afirmó el titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y líder del FreSU, Abel Furlán. Este sector, que incluye además a gremios que integran las dos Centrales de Trabajadores Argentinos, considera imprescindible realizar un paro de 36 horas con movilización incluida. Eso se producirá el día que el proyecto regrese al Senado por las modificaciones que, al cierre de esta edición, se esperaba que se le aplicara al proyecto en la Cámara baja.

Conferencia del FRESU en Asociación Madres de Plaza de Mayo Conferencia del FRESU en Asociación Madres de Plaza de Mayo (Alejandra Morasano)

El gobierno, en tanto, sabía que la medida de fuerza iba a ser imponente y buscó debilitarla. Por eso presionó para que los gremios del transporte, sobre todo los conductores de trenes y de colectivos, no se sumen. Los amenazaron con sanciones porque supuestamente violarían la conciliación obligatoria que tienen tanto La Fraternidad como la UTA por cuestiones paritarias. No tuvieron éxito porque el paro de la CGT no tiene nada que ver con la disputa que desarrollan estos dos sindicatos con sus patronales.

Pero la huelga fue exitosa no solo porque adhirieron gremios como la UTA, que en las provincias son estratégicos, sino porque las bases de los gremios lo venían reclamando ante la fragilidad económica que viven y que los llevó a sumarse a la medida de fuerza sin dudarlo.

El cierre de la fábrica de neumáticos Fate, que dejó a 920 trabajadores en la calle, impactó también en la motivación para adherir a la convocatoria.

El cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, lo destacó cuando realizaron la evaluación de la huelga nacional. De hecho envió la solidaridad a esos trabajadores y advirtió que esos despedidos se suman a los 400 que por día se suman a las filas del desempleo y/o informalidad.

Sola resaltó que la CGT fue responsable al priorizar la paz social pero advirtió que los paros y movilizaciones se realizaron “ante la negativa al diálogo del gobierno y al reclamo que hicimos por la pérdida de empleos, poder adquisitivo y el servicio de salud, pero también por la ruptura del tejido social y productivo que sufre el país”. Luego agregó que el alto acatamiento está vinculado “al rechazo a la destrucción del tejido productivo que se está haciendo desde hace dos años y que cada vez tiene mayor profundidad”.

Conferencia de prensa CGT durante el paro 19-02-26 Conferencia de prensa CGT durante el paro 19-02-26 (Capturas de Video)

El gobierno, a través del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atacó la medida de fuerza al sostener que “no hay nada más extorsivo y contrario a la libertad que lo que están haciendo los sindicalistas”.

Adorni, junto a algunos grandes medios de comunicación, introdujo un tema al que suelen recurrir los gobiernos liberales, el supuesto costo del paro nacional. El jefe de Gabinete habló de una pérdida de unos 600 millones de dólares.

A su turno, Sola le respondió al destacar que en el proyecto de reforma laboral existe el artículo 163 con el que “pretenden bajar aportes patronales que implican 3 mil millones de dólares y también quieren sacar del sistema previsional otros 3 mil millones más. En total son 6 mil millones que pasarán al sector financiero”, indicó y que por ende perderán los trabajadores.

Incluso destacó que “cada trabajador que para pierde un día trabajo pero lo hace por el derecho que defiende”.

Crítica a la pata política

En las últimas semanas, la CGT expresó una queja reiterada y que está dirigida a la política. En rigor, al peronismo. El que más lo expresó fue Jorge Sola y las quejas fueron directas a los gobernadores. Sobre todo aquellos que están cada vez más mileistas.

Uno de los mandatarios que se quejó de la medida de fuerza fue el tucumano Osvaldo Jaldo, quien se preguntó “¿después del paro, qué?“.

Sola le respondió sin nombrarlo. “Nosotros reclamamos dignidad. Le exigimos al sector político que sean responsables porque esta Argentina se hace con la dignidad y la fortaleza de los trabajadores, pero sobre todo con la justicia social que todos defendemos”.

Luego llegó el turno de Jerónimo. El titular del gremio del vidrio no se anduvo con vueltas. Calificó a los gobernadores peronistas que mandaron a sus diputados a votar a favor de la reforma laboral como “inescrupulosos y traidores”. Tampoco los nombró, pero en el salón Felipe Vallese de la CGT donde la conducción sindical evaluó el paro nacional, nadie dudó de que se trataba de, además de Jaldo, del catamarqueño Raúl Jalil, el salteño Gustavo Sáenz y el cordobés Martín Llaryora.

“Estos inescrupulosos deben mirar sus provincias, son cómplices en esta traición con este voto a este proyecto que tanto daño le hará a los trabajadores”, afirmó Jerónimo. Luego advirtió que “llegó la hora de exponer a los que asumen cargos de gestión y legislativos pero que a la hora de defender los intereses del pueblo, le dan la espalda. No lo vamos a permitir más”, avisó.

También avisó algo que se viene discutiendo dentro del sindicalismo y es el rol que buscan tener en el armado político: “El peronismo volverá a construir una alternativa -presagió- y el movimiento obrero será parte y protagonista de esa construcción para darle otra oportunidad a los 47 millones de argentinos”.

Esa distancia que existe entre el mundo gremial y la pata política del peronismo también la expresó el camionero Octavio Argüello. Este dijo que con esta medida de fuerza la CGT vuelve a ser la columna vertebral del movimiento nacional y popular. “El paro -indicó Argüello- es un mensaje para los diputados, no traicionen más a su pueblo porque el pueblo tiene memoria. no olvidaremos lo que hicieron”, dijo.

A la hora que hablaron los dirigentes cegetistas, todavía se debatía en el recinto de Diputados, las fuerzas de seguridad que comanda la ministra Alejandra Monteoliva se aprestaban a reprimir a los llegaron hasta el Congreso para rechazar el proyecto que pretende quitarle derecho a los trabajadores y transformarlos prácticamente en esclavos.

Comentá la nota