Moyano tuvo una tarde soñada y consolidó su liderazgo opositor

Moyano tuvo una tarde soñada y consolidó su liderazgo opositor

El líder de Camioneros midió su poder en las calles y colmó todas sus expectativas: concurrencia masiva, gestos de apoyo y una desconcentración tranquila.

Frente al palco, un grupo de delegados privilegiados esperaba sentado en sillas plásticas el inicio acto. Detrás del vallado, trabajadores de la rama recolección, de seccionales del interior y los militantes de ATE Capital aguantaban como podían el fuerte sol que se intercalada con la sombra provista por algunas nubes pasajeras.

“Siga, siga, siga el baile, al compás del tamborín, si lo tocan Moyano les paramos el país”, cantaban los trabajadores de Covelia de Lomas de Zamora. Más tarde este cantito de cancha judicial sería coreado por toda la multitudinaria concurrencia, cuando Hugo Moyano dijo que no tenía miedo de ir preso o de “dar la vida”.

“A pesar del miedo que metieron los diarios somos más de 200 mil trabajadores y trabajadoras”, celebraban desde el palco cuando aún faltaban tres horas para el acto. Un poco más tarde el número se elevó a 400, cifra que quedó finalmente como estimación oficial. Desde el Gobierno, a esa misma hora, contaban 80 mil.

El número verdadero, como es costumbre, debe haber sido el doble de lo que dice el oficialismo y la mitad de lo que alegan sus organizadores. Más allá de la cifra exacta, la marcha colmó todas las expectativas del moyanismo: concurrencia masiva, gestos de apoyo y una desconcentración tranquila.

Pasadas las 14, el palco se colmó de los dirigentes de la CGT, las CTA y el Triunvirato de San Cayetano que, después de Camioneros, fue el sector que más manifestantes sumó está tarde. A las 14:36, hicieron su entrada triunfal los Moyano. Hugo, Pablo y Facundo. La estrella fue, sin duda, el patriarca que dio su primer discurso en un acto callejero desde la unificación de la CGT y su “paso al costado”, que hace dos meses decidió revertir.

Hoy, confirmó que volvió al centro de la escena política y gremial. Sus aliados se ilusionan con que lidere una unidad de oposición. Así lo reflejaron los discursos de Hugo Yasky, Sergio Palazzo y el Gringo Castro. Hugo, en cambio, no levantó la consigna de un futuro plan de lucha o un proyecto político unificador.

Pero sus gestos, su tono y sus palabras parecían confirmar la intención de retomar el rol de liderazgo que supo tener en otros tiempos. Interpeló directamente al Presidente y aclaró que no necesita apoyos ante las acciones judiciales.

Cuando dijo desde el estrado que no tenía miedo a ir preso fue cuando más fuerte tronó la militancia que lo acompañó. El canto “Siga, siga, siga el baile, al compás del tamborín, si lo tocan a Moyano, les paramos el país”, se intercalaba con la ya popular canción futbolera que hace todo menos elogiar al primer mandatario.

“En estos días uno se da cuenta de cómo pasó el tiempo”, había dicho Moyano antes de empezar su discurso, en el que en varios tramos gritó como no la hacía desde hace una década. Eso sí, a la hora de retirarse, lo hizo en un auto particular, no en una ambulancia de Camioneros como lo solía hacer cuando era más joven.

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