Miles de trabajadores y trabajadoras se congregaron este miércoles en una jornada de paro y movilización nacional convocada por las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA-T y CTA-A) junto a sindicatos de la Confederación General del Trabajo (CGT) y otras organizaciones obreras, en rechazo al proyecto de reforma laboral que se debatió en el Senado de la Nación.
La protesta se desarrolló en distintas provincias del país, con concentraciones y marchas que confluyeron por la tarde frente al Congreso Nacional. En la Ciudad de Buenos Aires, las columnas sindicales partieron desde puntos como Avenida de Mayo y 9 de Julio, dirigiéndose hacia Plaza Congreso, donde se realizó el acto central de la jornada.
Los dirigentes convocantes sostuvieron que la iniciativa oficial —promovida por el gobierno nacional— significaría un retroceso en derechos laborales al facilitar despidos, flexibilizar las condiciones de trabajo y descanso, debilitar la negociación colectiva y limitar el derecho de huelga, entre otros puntos. Afirmaron que la reforma beneficiaría principalmente a los sectores empresariales y carece de instancias de diálogo con el movimiento obrero.
Durante el acto, voceros de las centrales sindicales reforzaron la unidad del sindicalismo y ratificaron la continuidad de un plan de lucha que incluye nuevas movilizaciones y acciones en todo el país hasta lograr frenar la aprobación de la ley.
El operativo de seguridad previsto para la movilización fue reforzado por fuerzas federales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el marco de un protocolo antipiquetes para garantizar la libre circulación en los accesos al Congreso.
Además de la CTA y la CGT, otras organizaciones gremiales como la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) se sumaron a la jornada de protestas, realizando concentraciones frente al Congreso y en distintas ciudades del interior para manifestar su rechazo a las políticas de ajuste.
La movilización se produce en un contexto de fuerte oposición sindical al proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno, que ha sido ampliamente criticado por centrales obreras y sectores políticos como una política regresiva y lesiva de derechos adquiridos.
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