Dilata los tiempos para garantizarse respaldo para avanzar en el Congreso
La decisión de la CGT de retirar su apoyo al proyecto de reforma laboral empujó al Poder Ejecutivo nacional a rediseñar su estrategia de negociación con el sindicalismo. Más que conseguir la bendición del triunvirato, en la Casa Rosada buscarán pactar gremio por gremio, aún si eso implica posponer el debate en el Congreso para abril o mayo.
Para no repetir el escenario que se dio con la discusión de la reforma previsional los ministros Jorge Triaca, de Trabajo; y Rogelio Frigerio, de Interior, deberán ajustar las conversaciones con los sindicatos y el PJ para conseguir su acompañamiento y asegurarse así los votos necesarios para su aprobación en el recinto. Por estas horas, dentro del Gabinete nacional están quienes le pasan factura al jefe de la cartera laboral por no haber presionado lo suficiente a la CGT para que se mantuviera firme en su apoyo a la iniciativa del oficialismo.
Aunque hace tiempo que en Balcarce 50 vienen pensando que es necesario obtener el visto bueno de algunos referentes sindicales por fuera del trío de la central obrera, Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmidt; las recientes declaraciones del secretario general del gremio de estacioneros sobre que "la reforma laboral no tiene ningún futuro" alertó aún más a la dirigencia de la alianza Cambiemos. Saben que sin el apoyo explícito del sindicalismo no obtendrán los votos que precisan del peronismo, tanto en Diputados como en el Senado.
Desde el ministerio del Interior sostienen que no pueden volver a recurrir a los gobernadores peronistas para que sus diputados y senadores acompañen la reforma laboral debido a que "quedaron muy expuestos" durante el debate de la reforma previsional en diciembre pasado, algo que no sólo generó un costo político al Gobierno nacional sino también a más de un mandatario provincial.
El único modo que por ahora encontraron en el Ejecutivo nacional para reencauzar las conversaciones con el sindicalismo es negociar gremio por gremio. "Tenemos que sumar a todos aquellos con los que tenemos buena relación y aislar a los que no quieren negociar", apuntó un allegado a Frigerio. Dentro de los que critican con fuerza la iniciativa oficial están las organizaciones gremiales nucleadas en la Corriente Federal que conduce Sergio Palazzo; el líder de Camioneros, Pablo Moyano, y las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli.
De una cosa están seguros en Cambiemos, que no correrán ningún riesgo por falta de "timing político". Están dispuestos a esperar hasta abril o mayo para llevar adelante el debate en el Congreso. El objetivo es llegar con el número para conseguir una de las leyes que más anhela el presidente Mauricio Macri.










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