Presiones, intrigas y nervios en el sindicalismo por ocupar lugares en las listas de candidatos del Frente de Todos

Presiones, intrigas y nervios en el sindicalismo por ocupar lugares en las listas de candidatos del Frente de Todos

Avanza la postulación de Jorge Sola en Santa Fe, propuesto por la CGT, mientras Héctor Daer ubicaría a su hija como legisladora porteña. Hugo Yasky, de la CTA oficialista, tendría un puesto asegurado. La UOM y SMATA piden por un histórico dirigente

Hace décadas, las 62 Organizaciones, el brazo político del movimiento obrero que lideraba Lorenzo Miguel, presionaba a la dirigencia peronista hasta conseguir el tradicional 33% en las listas de candidatos para los gremialistas. Hoy, las 62 están divididas en tres fracciones sin capacidad de presión y cada sector del atomizado sindicalismo negocia por su cuenta las postulaciones y reza para que la tríada que maneja el Frente de Todos le habilite con cuentagotas algún rincón en las nóminas.

Es todo un símbolo de estos tiempos de pérdida de poder de la corporación sindical, que observa con inquietud y resignación cómo otros sectores, como los movimientos sociales, tienen ahora cargos en el Gobierno, cajas millonarias, influencia política y menos trabas para acceder a las listas.

PUBLICIDAD

Alberto Fernández se propuso que las distintas partes del mosaico gremial estén representadas en las listas. Pero el delicado equilibrio (o desequilibrio) que mantiene con Cristina Kirchner no facilita ese objetivo. En estas horas, los sindicalistas hacen lo que pueden para conseguir una banca en el Congreso y tratar de recuperar la fuerza disuelta al calor de los cambios políticos y económicos.

En la CGT existía malestar con Héctor Daer, uno de sus cotitulares, porque es amigo del Presidente, pero la central obrera no conseguía ningún lugar en las listas de candidatos del Frente de Todos en todo el país, mientras que otros sectores sindicales ya tenían asegurados sus puestos.

Jorge Sola, secretario de Prensa de la CGT, podría ser candidato a diputado por Santa Fe

En el caso de Daer, para colmo, ardían los comentarios en los WhatsApp de la dirigencia cegetista porque crecen las posibilidades de una postulación para su hija Maia, de 36 años, líder de la agrupación peronista Grito de Corazón, mientras que no parecía haber espacio para la CGT.

Las últimas novedades electorales podrían serenar los ánimos en la central obrera: por pedido de Alberto Fernández, Maia Daer estaría cerca de ocupar un lugar en la nómina de legisladores porteños del Frente de Todos, mientras que el secretario de Prensa de la CGT, Jorge Sola, estaría en los primeros lugares de la lista de candidatos a diputados del oficialismo en Santa Fe.

Sola, secretario gremial del Sindicato del Seguro, fue propuesto por la conducción cegetista al primer mandatario para una banca legislativa, pero recién en las últimas horas se confirmó que, si no hay sorpresas hasta el cierre de las listas, este sábado a la medianoche, será candidato a diputado en la provincia gobernada por el peronista Omar Perotti, que irá a las elecciones tras del impacto por el fallecimiento de dos referentes políticos locales como Miguel Lifschitz y Carlos Reutemann.

En el reparto equilibrado de poder que imagina Alberto Fernández también tiene que haber una candidatura para alguien propuesto por Hugo Moyano. Sonaba el nombre de su hija Karina, de 47 años, psicóloga social y secretaria de Género del Sindicato de Camioneros, que recorrió el país como dirigente del Partido por la Cultura la Educación y el Trabajo (CET), que fundó su papá en 2013.

Hugo Yasky, titular de la CTA oficialista, aspira a otro mandato como diputado

Sin embargo, todo indica que la hija de Moyano no ocuparía ningún lugar en las nóminas de diputados del Frente de Todos y aún no está claro a quién impulsará para representarlo en el Congreso. Un encumbrado dirigente del oficialismo deslizó que el moyanismo promovía las candidaturas de Sergio Palazzo, líder de la Asociación Bancaria, o Juan Carlos Schmid, titular del Sindicato de Dragado y Balizamiento. Ambos lo negaron ante la consulta de Infobae.

El kirchnerismo logró que entren en las listas el titular de la CTA oficialista, Hugo Yasky, quien busca otro mandato como diputado, y lo mismo sucedería con Vanesa Siley, secretaria general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Judiciales (FESITRAJU), apadrinada por Máximo Kirchner y de un decisivo papel en la elaboración y la sanción de la controvertida Ley de Teletrabajo.

Siley integra la Corriente Federal de Trabajadores, al igual que Palazzo y el titular de la Federación del Cuero, Walter Correa, otro diputado oficialista cuyo mandato vence en diciembre.

Una curiosidad: la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), dos viejos rivales de los años setenta, se pusieron de acuerdo y sus líderes, Antonio Caló y Ricardo Pignanelli, promueven la candidatura de Naldo Brunelli, histórico dirigente metalúrgico, como diputado bonaerense del Frente de Todos por el partido de San Nicolás.

Antonio Caló y Ricardo Pignanelli promueven la candidatura de Naldo Brunelli como diputado bonaerense

Hay más nombres en danza para las legislaturas provinciales, pero el mapa de candidaturas recién se completará esta medianoche, cuando cierren las listas. Hasta entonces, si no hay muchas variantes, se perfila un Congreso con pocos legisladores de extracción sindical, a tono con lo que sucede desde los años noventa.

Según un informe realizado por Quiero Saber Iniciativa Ciudadana, reproducido por el sitio Mundo Gremial, entre 1983 y 1993, los diputados que provenían de las filas sindicales pasaron de 39 a 23. Entre 1993 y 2003, bajaron de 23 a 17. Entre 2003 y 2011, se redujeron a 11. En 2019 pasaron a ser 12, cifra que se mantiene hoy. Representan el 4,66% del total de 257 miembros de la Cámara baja, mientras que de 1973 a 1976, la representación sindical en las bancas legislativas llegaba al 34%.

Pasó demasiado tiempo desde que Juan Domingo Perón calificó al movimiento obrero como “la columna vertebral del peronismo”. El sindicalismo de hoy, con un protagonismo político que no deja de retroceder, necesita mucho más que un traumatólogo especializado en problemas de columna.

Comentá la nota