Fractura de gremios del transporte, esquirla de la marcha de Moyano

Fractura de gremios del transporte, esquirla de la marcha de Moyano

TIRONEOS SINDICALES A PARTIR DE LA CONFRONTACIÓN DEL CAMIONERO Y MACRI - La CATT, el sello más influyente de la constelación CGT, quedó virtualmente desactivado y será escenario de una pulseada interna tras la manifestación.

 La fractura que provocó en la CGT la confrontación de Hugo Moyano con el Gobierno y la marcha de protesta pautada para el 21 tendrá su correlato entre los gremios del transporte. El sello que nuclea al grueso de sindicatos del rubro, el de mayor poderío propio en la constelación de la central obrera, quedó virtualmente desactivado y sometido a un tironeo que deberá resolverse tras la movilización del miércoles que viene. Será para la administración de Mauricio Macri un beneficio colateral de su disputa con el camionero y de la consecuente seducción de sus ocasionales rivales en ese segmento. 

El botín de caza en cuestión es la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), que agrupa una treintena de sindicatos y que tiene una mesa chica de cuatro integrantes, partida a la mitad: por un lado, comprometidos con la protesta del 21 están el secretario general, el portuario Juan Carlos Schmid, triunviro de CGT, y el propio Moyano, que tiene como vocero en ese ámbito a Omar Pérez, un dirigente camionero de su confianza. Por otro, y que ya confirmaron su ausencia en la movilización, el colectivero Roberto Fernández (UTA) y el maquinista ferroviario Omar Maturano (La Fraternidad). 

En esa mesa chica confirmaron la parálisis del sello, que recobró su personería gremial en 2003 y desde entonces se posicionó como un actor clave tanto por la condición estratégica de sus miembros para la economía como por la capacidad de los sindicatos más relevantes de garantizar casi en soledad la contundencia de un paro nacional. Dijeron, además, que apenas superado el trance de la marcha a la 9 de Julio motorizada por Moyano se pondrá en debate la jefatura formal a cargo de Schmid, desautorizada por la decisión de Fernández y de Maturano de no adherir. De hecho, en el paro del 18 de diciembre último el doble rol del portuario al frente de la CATT y de la CGT había quedado desdibujado por la deserción de la UTA. 

La importancia para el Gobierno de la CATT radica en que a falta de un funcionamiento de la central sindical, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca optó por encaminar las negociaciones laborales de forma individual, por gremio, o bien a través de espacios como el de los transportistas y otros como el de las organizaciones de la alimentación (Casia)o de la energía (Catheda), que funcionan más allá de las rivalidades circunstanciales a nivel general. 

En crisis anteriores el tándem Fernández-Maturano había amagado con quedarse con el manejo del sello y poner al frente al ferroviario, aunque las treguas internas postergaron esa ambición y mantuvieron a Schmid en su lugar. La actual confrontación, en la que el Ejecutivo fue un protagonista activo, parece no tener retorno y dar pie al reordenamiento que pretendía el dúo de dirigentes más influyente en el servicio de transporte de pasajeros. 

A los líderes de UTA y La Fraternidad, además, los une una común dependencia de los subsidios oficiales al transporte para sus respectivas paritarias de cada año. Ese factor jugó en varias ocasiones a favor del Gobierno para derivar en deserciones de último momento en acciones de protesta.

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