El semáforo sindical del paro contra la reforma laboral: los que van a fondo y los que rechazan la medida

El semáforo sindical del paro contra la reforma laboral: los que van a fondo y los que rechazan la medida

Hasta el momento, el gremialismo se divide entre los que avanzan con una huelga a gran escala, los dubitativos y los que, en sintonía con el oficialismo, no piensan ejecutar acciones. Los detalles.

 

El rechazo sindical a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei empieza a traducirse en definiciones sindicales concretas. Hay sectores que le dan luz verde al paro, otros que analizan posibilidades de avances de huelgas y algunos que por lo bajo dicen que no van a protestar contra el proyecto pero por su cercanía al oficialismo.

En el primer grupo del semáforo que elaboró Gestión Sindical están la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), de Abel Furlán, y los Aceiteros al mando de Daniel Yofra. Todos coincidieron en la necesidad de acelerar los tiempos de la lucha y avanzar hacia medidas de fuerza antes de que el proyecto llegue al recinto del Congreso.

“No deberíamos esperar hasta el día que se trate la iniciativa para realizar una medida de fuerza, porque podría ser demasiado tarde”, advirtió Aguiar tras una reunión que mantuvo con Furlán. En ese marco, el dirigente estatal confirmó que ATE convocará a un plenario federal de delegados, con fecha a definir, para votar un plan de acción que podría incluir movilizaciones y paros en provincias clave.

Furlán, combativo.

El dirigente también apuntó contra los gobernadores que mantienen conversaciones con el Ejecutivo nacional para destrabar la iniciativa. “Nos están utilizando al movimiento obrero. Pretenden ocupar el lugar de las representaciones sindicales y salvarse políticamente a costa del aniquilamiento de los derechos laborales”, sostuvo, en referencia a las reuniones que los mandatarios provinciales mantuvieron con el ministro del Interior, Diego Santilli.

Furlán está en la misma sintonía. Desde el año pasado que se encuentra avisando que es necesaria una medida de acción de envergadura y sostuvo que habrá paro el día que se trate la iniciativa. Para que la acción tenga volumen, pidió que todos los gremios se sumen y consideró que la CGT también deberá tomar una decisión: “No tengo dudas de que se lo vamos a estar pidiendo todos”.

La CGT y un paro nacional por la reforma laboral: en amarillo

La central obrera hoy mantiene luz amarilla. Critica la reforma laboral y sus principales referentes dicen que no va a generar empleo. Prueba de ello fueron las declaraciones de sus secretarios generales, Cristian Jerónimo y Jorge Sola, quienes salieron en tándem a cuestionar los aspectos clave de la iniciativa laboral que posee dictamen en el Senado. Pero no confirmó un paro. Su conducción señala que habrá una acción siempre y cuando lo decida por mayoría su consejo directivo.

Hoy, sigue en pie la estrategia a dos bandas: la presión institucional, con diálogos con los gobernadores y legisladores, y la movilización. Además de criticas constantes para reforzar el mensaje de que la reforma es nociva para los trabajadores.

El referente del gremio del Seguro consideró que “no es la legislación laboral, sino la política económica que aplica el gobierno, que prioriza la financiero y abandona la productividad, la que está agravando la crisis en las empresas, especialmente en las PyMes, destruyendo el tejido industrial del país. Vemos caída del consumo, aumento de la desocupación, caída de la recaudación. Y aún a la gente con trabajo, la plata le alcanza cada vez menos. Mientras aumenta el endeudamiento familiar y el del Estado nacional”.

La UTA libertaria

Por último, en el color rojo, está la Unión Tranviaria Automotor (UTA) de Roberto Fernández, un representante sindical muy cercano a Luis Barrionuevo, y de la primera hora. Es un sindicalista de excelente relación con la administración Milei, en especial con Julio Cordero (el secretario de Trabajo) y que en el último paro nacional que convocó la CGT decidió acatar una conciliación obligatoria vigente y no sumarse a la acción. La determinación generó el repudio de toda la calle Azopardo y Fernández terminó pegando el portazo. Hoy, el entorno de Fernández anticipa que no hay lugar para una huelga.

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