Alberto Fernández visita la CGT y reaparecen las fricciones por la unidad sindical

Alberto Fernández visita la CGT y reaparecen las fricciones por la unidad sindical

Será este viernes. El presidente electo lo acordó con Héctor Daer. Anticipo del Pacto Social y dudas sobre lo que hará Hugo Moyano.

Alberto Fernández pidió que inviten a todos los secretarios generales. Fantasea con una foto grande este viernes en la sede de la CGT, un bosquejo de unidad que sirva de mensaje de respaldo al Pacto Social, su plan para los primeros 180 días de gobierno

La tarea recayó en Héctor Daer, uno de los co secretarios de la central que, como contó este diario, almorzó el jueves pasado con el presidente electo y Santiago Cafiero.

Daer, que esta semana hizo un viaje express a Ginebra -partió el lunes y vuelve el viernes- le trasmitió, en persona, la invitación a Hugo Moyano. El camionero no le confirmó si irá: no hacerlo sería una señal inquietante.

"Alberto quiere que estén todos los secretarios pero la convocatoria es de CGT", dijeron desde el entorno del electo que vuelve de México el jueves.

Precavido, Daer amplió el menú de invitados: ​incluyó a gobernadores como el tucumano Juan Manzur, a Sergio Massa y le mandó una credencial a Axel Kicillof, electo de la provincia de Buenos Aires.

Así y todo, desde el entorno de Moyano se aseguró  a Clarín que la decisión, a priori, es concurrir. "Hay diferencias con la conducción de la CGT pero va el presidente electo y vamos a estar", apuntó un dirigente.

Este miércoles, los referentes del Frente Sindical que comanda Moyano harán una cumbre a las 16 horas en SMATA para revisar la elección del 27-O y analizar el Pacto Social.

Ricardo Pignanelli, jefe y anfitrión, avisó que tiene un congreso en San Luis y no irá a Azopardo. Los demás analizarán si habrá concurrencia masiva y, llegado el caso, con qué mensajes y portavoz.

No es un detalle menor. La idea inicial es que solo hablen Daer y Carlos Acuña, antes del discurso de Fernández, que anticipará los lineamientos de su "Pacto Social". Eso se terminará de resolver el jueves en una juntad de la mesa chica ampliada. 

"Todos los gremios de la Corriente Sindical vamos el viernes", confirmó a este diario otro referente del espacio que coordina Sergio Palazzo (Bancarios), que se reunió la semana pasada con Daer, Acuña y, entre otros, Antonio Caló de la UOM.

El matiz general es parecido: La Corriente, al igual que el Frente Sindical de Moyano y Pignanelli, renegó -y reniega- del modo en que operó la CGT en los últimos años.

"Iban a tomar café con Macri", recuerda, duro, un moyanista. Otro jefe gremial invoca una frase atribuida al jefe camionero: "Nuevo gobierno, nueva conducción de CGT".

Eso es lo que late detrás de la cumbre del viernes. Los sectores gremiales que tomaron distancia de la central de Azopardo miran, de reojo, el despliegue y la centralidad que Daer tiene frente a Alberto Fernández.

"Vamos porque va Alberto pero eso no quiere decir que nos vayamos alinear detrás de ellos" explican desde el moyanismo y plantean una diferencia todavía substancial con el eje CGT: los términos y la amplitud de la unidad sindical.

Ayer, Moyano compartió un acto con el ceteísta Hugo Yasky, Víctor Santa María -Suterh con butaca en CGT-, el canillita Omar Plaini, el estatal Pablo Miceli y Roberto Baradel de Suteba.

Es un tema que se seguirá discutiendo pero tiene como dead line agosto, cuando finalizan los mandatos de la conducción que arrancó en 2016 con un triunvirato que ya no es tal.

El viernes, por lo pronto, a la sede de Azopardo volverá el MASA, grupo que encabeza Omar Viviani de Peones de Taxis, una de las terminales en que se fue desperdigando la CGT en estos años.

Fernández quiere que el scrum sindical sea lo más amplio posible. Y antes ese elenco planea dar un mensaje de agradecimiento y anticipar algunas de las líneas del Pacto Económico y Social.

Desde la cima de la central se trasmitió en estas horas que apoyan esa convocatoria  y, como gesto, algunos gremios dijeron que no pedirán un "bono de fin de año" para compensar la inflación como es habitual. Eso generó críticas de la Casa Rosada.

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