CGT: ferroviario bueno vs. ferroviario malo; la puja que alienta el Gobierno

CGT: ferroviario bueno vs. ferroviario malo; la puja que alienta el Gobierno

Sasia, de Unión Ferroviaria, cuenta con el guiño del Ejecutivo para encabezar la central. Maturano es impulsado por Moyano y Barrionuevo.

 

La pulseada interna por la próxima jefatura de la CGT puede definirse entre dos dirigentes ferroviarios. La contienda, inédita en la historia de la central sindical, incluye la participación activa del Gobierno en favor de uno de los postulantes y la de los veteranos Hugo Moyano y Luis Barrionuevo en apoyo del otro. La resolución no será inmediata y sumará en el verano otros postulantes pero mientras tanto Sergio Sasia y Omar Maturano buscarán protagonismo y adhesiones en los próximos días. 

Sasia, líder de la Unión Ferroviaria y beneficiario del guiño del Ejecutivo, se cargó al hombro su propia campaña electoral y apuró contactos: además de haber sido protagonista de una cumbre multisectorial la semana pasada, este martes se reunió con el metalúrgico Antonio Caló y hoy firmará con el Gobierno una renovación del convenio colectivo de su actividad con la promesa de incorporar cláusulas modernizadoras para los empleados de las firmas estatales de los servicios de pasajeros del área metropolitana. 

Mientras que Maturano, secretario general del gremio de maquinistas La Fraternidad, confía en el peso de un gremio que a solas puede darle contundencia a un paro nacional y también en la bendición que recibió hasta ahora de Moyano y Barrionuevo, quienes lo quieren como sucesor del triunvirato de conducción al igual que Roberto Fernández, jefe de la UTA (colectiveros), el otro sindicato estratégico del transporte. 

La disputa entre dos dirigentes del tren no excluye a Héctor Daer, el permanente nominado por los "gordos" de los grandes gremios de servicios y actual triunviro, quien de todos modos intentará despegarse durante el verano de las fricciones internas de la CGT tras una cadena de desaciertos que golpeó por igual a cada integrante de la actual jefatura. 

Entre tanto, Sasia y Maturano intentarán capturar voluntades en el sindicalismo tradicional. Sus nombres quedaron expuestos en sendas mesas el último martes del año. En el gremio de empleados del gas, de Oscar Mangone, el referente de Unión Ferroviaria fue junto a Daer de los más mencionados para quedar a cargo a solas de la CGT tras un eventual congreso normalizador pautado para algún momento entre marzo y mitad de año. También se mentó a Guillermo Moser, de Luz y Fuerza, aunque se cree que podría declinar a favor de Sasia. Ambos dirigentes funcionan en tándem y tomaron una determinación clave: distanciarse del taxista Omar Viviani y su espacio, el Movimiento de Acción Sindical (MASA), para quedar a la vista como independientes y en condiciones de liderar al conjunto bajo la supervisión de una mesa chica de gremialistas históricos. 

Sasia ya había sido postulado por el MASA para encabezar la central obrera en la reunificación de agosto de 2016 y el grupo terminó por retirarse de aquel congreso en disconformidad con el nombramiento en su lugar del triunvirato con Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. A favor del ferroviario, que llegó a la jefatura de UF tras el encarcelamiento de José Pedraza por su responsabilidad en el asesinato de Mariano Ferreyra, sus promotores alegan que no carga con la mochila de otros dirigentes con mayor exposición y rodaje en varias gestiones de Gobierno. Sus detractores recuerdan, de hecho, su juventud como un obstáculo para cobrar autoridad. 

Lo apoyan, además de Viviani y Moser, un sector de las 62 Organizaciones (la rama más oficialista de la CGT) y funcionarios del propio Gobierno, que lo visualizan como la contracara "civilizada" de Maturano. 

El líder de los maquinistas, en tanto, quedó como candidato prioritario de la otra mesa findeañera reunida en el gremio de la construcción (UOCRA) el mismo día con la participación del dueño de casa, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), Moyano, Barrionuevo, Roberto Fernández, el propio ferroviario y dos de los triunviros, Schmid (portuarios) y Acuña (estaciones de servicio). La presencia en aquel encuentro del camionero y el gastronómico convirtió de manera automática a Maturano en un postulante visto con desconfianza por el Ejecutivo.

La confrontación entre ambos dirigentes no es nueva. Aunque comparten espacio en la federación ferroviaria (junto a los gremios de señaleros y de personal de dirección de ferrocarriles) y suelen firmar acuerdos paritarios en sintonía, quedaron distanciados en el último tramo del Gobierno anterior cuando Maturano se enfrentó a Florencio Randazzo, entonces ministro de Interior y Transporte, y Sasia lo apoyó incluso en su campaña electoral.

La brecha quedó expuesta cuando Maturano se posicionó como referente junto a Roberto Fernández de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), formalmente encabezada por Schmid, y Sasia promovió con Viviani la creación de un sello nuevo para representar a gremios de esa actividad, la Ugatt. Aquella divisoria terminó por desdibujarse y de ambas entidades sólo subsistió la CATT. 

Ambos, sin embargo, cumplieron con el último paro nacional convocado por la CGT para protestar contra la reforma previsional. Lo hicieron a desgano (la medida tuvo poca contundencia por la no adhesión de los colectiveros de UTA) y sólo para validar una decisión orgánica y confirmar, de paso, la condición estratégica de esas organizaciones del transporte. 

"Viendo cómo andan los trenes en la Argentina, poner a un ferroviario a cargo de la CGT es como elegir al jefe de la Armada como presidente de Bolivia", matizaba anoche ante este diario uno de los referentes de las negociaciones de los últimos días. La semana que viene los comensales de la mesa más cercana al Gobierno volverán a reunirse con la expectativa de sumar otros protagonistas y alimentar la interna.

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