La mayoría de la dirigencia se involucrará en la disputa peronista, de cara a las elecciones de este año. Los imparciales, un grupo que crece de la mano del moyanismo. Massa pierde peso en el movimiento obrero. La asamblea de la OIT, con agenda argentina.
Por Diego Lanese
Aunque no habla directamente, FlorencioRandazzo está en plena campaña. Todos los días se dedica a buscar apoyos para forzar a una parte del peronismo a darle las PASO, en las que quiere enfrentar al kirchnerismo más puro, con Cristina Fernández a la cabeza. Si bien hoy los números son bastante ambiguos, la estrategia del ex ministro del Interior y Transporte parece ser buscar el apoyo del justicialismo y de un sector de la ciudadanía que no está conforme con el actual gobierno, pero que no se identificó con la gestión anterior.
Para esto, los gremios juegan un rol muy importante, ya que a su conocido poder de movilización le aportan toda la impronta peronista para esta empresa. Esta es la pelea que parece darse en la CGT, la principal central obrera. La interna del PJ cala fuerte en la sede de Azopardo, que se divide entre randazzistas, cristinistas e indecisos que no quieren quedar pegados en esta pelea y no se definen.
El panorama político de la CGT está cambiando con el correr de los días. La vieja central “massista”, como se quejaba Gerónimo “Momo” Venegas, parece desaparecida. Héctor Daer volvió al PJ y se sumó a las filas de Randazzo, dejando el Frente Renovador una vez más (en 2015 hizo campaña por Daniel Scioli).
En tanto, Juan Carlos Schmidserá candidato del PJ de Santa Fe y enfrentará a un referente del kirchnerismo como Agustín Rossi. “Será candidato”, le dijeron a Política del Sur desde su entorno, que confirmó la oferta y el armado, que, aseguran, cuenta “con el apoyo de Hugo Moyano”.
Lo que dejaron claro es que el enfoque es “local” y no habrá definiciones respecto a lo que sucede en Buenos Aires. Solo Carlos Acuña se mantiene como aliado de Sergio Massa, pero su poder es limitado. El apoyo tácito de Luis Barrionuevo sí podría ser importante, aunque puertas adentro de la CGT, el gastronómico dejó de tener mayor injerencia.
Hoy, la división es entre Randazzo y Cristina. El ex ministro logró apoyos importantes. No solo Daer se sumó a sus filas. Antonio Caló y una parte de su vieja CGT Alsina está trabajando con el dirigente. También el conductor del gremio de Luz y Fuerza, Guillermo Moser, y el líder del sindicato de Petroleros, Alberto Roberti, dieron su respaldo.
Además, desde afuera de la CGT, el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) se suma al randazzismo. Sergio Sasia, titular de la Unión Ferroviaria, es el máximo referente de esta movida, que cuenta con el aval de Omar Viviani (taxistas).
“Sería poco inteligente hacer lo mismo que en 2015 y pretender otro resultado”, dijo Sasia, pidiendo pista para las PASO. Si bien no critican la gestión de Cristina, en este espacio son cautelosos con la posibilidad de unidad, y recuerdan que ya se frustró el intento cuando se formó el triunvirato. Por el momento, el armado en ambos sentidos le da ventaja a Randazzo.
Pero el kirchnerismo, que tiene en los intendentes lo más sólido en materia de armado, metió una cuña en el movimiento obrero. Los dirigentes que están alineados con la ex presidenta son, entre otros, Víctor Santa María(encargados de edificio), Francisco “Barba” Gutiérrez (segundo de la UOM) y Omar Plaini (canillitas). Además, la Corriente Federal de Trabajadores que lidera el bancario Sergio Palazzo se mostró siempre cercano a la ex mandataria.
Juntos forman un grupo “rebelde”, que se enfrentó más de una vez al triunvirato conductor, debido a la pasividad que enfrenta las políticas del macrismo. Junto a dirigentes que responden a Hugo Yasky, como el ascendente Daniel Catalano, de ATE Capital, acaban de formar el espacio Frente Sindical para la Victoria, que actuará como las 62 Organizaciones Peronistas del espectro K.
Los imparciales
Si la gran mayoría de los gremios está mirando, aunque sea de reojo,la interna del PJ, un grupo de muestra imparcial, tiene una mirada crítica del Gobierno, pero mantiene distancia con lo que sucede en el peronismo. Lo extraño es que este sector lo encabeza elmoyanismo, que en otros tiempos era parte de los principales armados cegetistas.
Es que, con Hugo Moyano corrido de la cuestión pública, su hijo Pablo no logra ubicarse en el complejo panorama interno. Su discurso radical suele jugarle en contra, en un armado gremial que tiende a ser conciliador, bajo la misma consigna que llevó a la cumbre a Augusto Timoteo Vandor: “Golpear para negociar”.
En este espacio están recayendo otros dirigentes descontentos con la política actual. Muchos de quienes se mostraron junto al “Momo” Venegas, hoy llegan al espacio imparcial para intentar reposiciones.
Además, los “gordos” y los “independientes” -los grupos más numerosos de la central y con buen diálogo con el Gobierno- trabajan para intentar “deskirchnerizar” la interna gremial, y desde allí llevar su política dialoguista al PJ. Para esto, muchos de los dirigentes creen que es necesario que haya PASO y que Randazzo gane.
Esta postura no es rechazada por el sector sindical del Frente Renovador, que sabe que la migración de dirigentes desde su espacio al peronismo es inevitable. “Un justicialismo unido con Randazzo es posible; con Cristina, no. Por lo menos para el massismo, la vuelta al peronismo tiene que ver con el final de esta disputa”, adelantó una fuente del sector consultada por Política del Sur.
Para el moyanismo, una de las formas de diferenciarse será romper el techo salarial que quiere imponer el Gobierno. Por eso, ya plantean un reclamo del 32 por ciento, una iniciativa que se formalizará en los próximos días, cuando se haga el pedido ante la cámara empresaria.
“Vamos a salir a pelear ese número más un bono a fin de año. Con eso creo que vamos a compensar toda la pérdida que se ha tenido en estos últimos meses por el aumento de la inflación, que no está controlada”, aseguró Pablo Moyano, secretario adjunto de Camioneros, y afirmó que “cada gremio ve la realidad de su actividad y lo tendrán que juzgar sus trabajadores”, dando a entender que su estrategia salarial está atada a la gremial y la política.
OIT, con agenda argentina
La operación en redes sociales sobre el viaje deRoberto Baradela Ginebra, donde se inició la asamblea anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), anticipó una “agenda argentina” en Suiza en la que el mundo del trabajo se reunió para debatir los desafíos del momento. La pelea entre el Gobierno y buena parte de la dirigencia sindical se trasladó a ese escenario, y se espera que los cruces sean habituales, hasta el cierre el próximo 15 de junio.
El titular de SUTEBA fue protagonista de estos primeros cruces. No solo debió salir a desmentir su viaje en primera clase mostrando los tickets, sino que se cruzó con el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, en un duelo mano a mano que anticipa el clima del evento.
La paritaria docente inconclusa fue el disparador de la discusión. Además, Triaca fue denunciado en la oficina de la OIT en Buenos Aires, lo cual no gustó en el oficialismo. La dirigencia sindical buscará instalar la situación “social y económica” del país y los problemas en materia de libertad gremial que se viven en este momento.
Como informó la semana pasada Política del Sur, la CTA Autónoma denunció al funcionario por los despidos en su ministerio. La central lo acusóde “persecución sindical y discriminación” ante la delegación local de la entidad y buscará que se trate el tema en estos días de cumbre. Una incomodidad que deberá pasar el ministro en un terreno que parece serle hostil.
Por lo pronto, en encuentros y presentaciones, dirigentes de las centrales obreras alertaron sobre los intentos argentinos de limitar el derecho a huelga, lo que podría terminar con una advertencia por parte de la OIT al gobierno de Mauricio Macri.





















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