La decisión del Gobierno de no homologar aumentos salariales que superen la inflación encendió alarmas en el mundo sindical y ya impacta de lleno en las paritarias 2026.
Con una pauta implícita que busca mantener subas mensuales por debajo del 2%, varios gremios comenzaron a recalcular sus acuerdos, mientras otros anticipan conflictos para sostener mejoras por fuera de la validación oficial.
El caso testigo fue el del Sindicato de Camioneros, que finalmente cerró un acuerdo alineado con la política oficial. Tras amenazar con reclamar un 8% para recuperar lo perdido, el gremio que conduce Hugo Moyano firmó un incremento semestral del 10,1% entre marzo y agosto, con subas mensuales escalonadas por debajo del 2% y una suma no remunerativa inicial. El entendimiento se convirtió en el modelo que el Ministerio de Economía busca replicar.
Pero no todos los acuerdos corren la misma suerte. La paritaria de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDYC), que prevé un 9,5% en tres meses, quedó al borde de la no homologación por superar los límites oficiales. En el sector gastronómico, la UTHGRA también tuvo que revisar su acuerdo. La suma fija mensual pactada fue objetada por el Gobierno por su impacto sobre los salarios, y el gremio ya negocia una reformulación para ajustarse a los parámetros oficiales.
En contraste, otros sindicatos lograron cerrar acuerdos dentro del margen exigido. Es el caso de Sanidad, que firmó un 5,1% trimestral en tres tramos decrecientes, o el sector ferroviario, donde si bien los porcentajes acumulados parecen más altos, el prorrateo mensual se mantiene cerca del límite fijado.
En el ámbito estatal, el Gobierno hizo una excepción y habilitó una paritaria levemente por encima de la inflación para recomponer salarios atrasados. El acuerdo, aceptado por UPCN, fue rechazado por ATE, que mantiene una postura crítica y anticipa nuevos reclamos.
La tensión ahora se traslada a Comercio, el gremio más numeroso del país. Con más de un millón de afiliados, su negociación será clave como referencia para el resto de las actividades. El desafío será encontrar una fórmula que permita recomponer ingresos sin quedar fuera de la homologación, un requisito central en un sector con fuerte presencia de pymes.
El antecedente de 2025, cuando un acuerdo superior a la pauta oficial quedó congelado durante meses, sigue fresco. Por eso, en el gremio ya admiten que buscarán un equilibrio entre recuperación salarial y aceptación de los topes.
Con inflación en alza y salarios corriendo detrás, el nuevo esquema oficial anticipa un escenario de mayor conflictividad. Mientras algunos gremios optan por negociar dentro del corset impuesto, otros evalúan estrategias para sostener el poder adquisitivo aún sin el aval del Gobierno.

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