Pacto social. Sin certezas, gremios y empresarios esperan definiciones del plan de Alberto Fernández

Pacto social. Sin certezas, gremios y empresarios esperan definiciones del plan de Alberto Fernández

El acuerdo económico y social que pretende activar por ley Alberto Fernández quedó escenificado ayer en un pasillo del primer piso del Congreso. Antes de ocupar cada uno los respectivos palcos asignados, cruzaron un apretón de manos Héctor Daer, uno de los jefes de la CGT, y Miguel Acevedo, el titular de la Unión Industrial Argentina ( UIA). El diálogo entre ambos es fluido desde hace meses, pero se reforzó tras las elecciones primarias de agosto, que dejaron al actual presidente a las puertas del poder.

Sindicalistas y empresarios escucharon del Presidente su intención de enviar "en los próximos días" un proyecto de ley para crear un Consejo Económico y Social que trascienda su mandato. "Es necesario definir los pilares productivos", puntualizó Fernández, luego de enhebrar estadísticas alarmantes sobre la caída de la producción y el empleo durante la gestión de Mauricio Macri.

Lo cierto es que ni la CGT ni la UIA ni ninguna otra entidad empresaria tienen aún certezas de cómo ni cuándo sería la convocatoria al diálogo. El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, prevé citarlos antes del fin de semana para avanzar de manera informal en los detalles y en el mecanismo.

"No hay certezas todavía de cómo funcionará el consejo, más allá de que se creará por ley. Fue un discurso para buscar consensos", dijo a LA NACION el sindicalista José Luis Lingeri, uno de los dirigentes que ocuparon el palco sindical. Allí, junto a él, coincidieron Daer y su hermano Rodolfo, Hugo y Pablo Moyano, Antonio Caló, Omar Viviani, Sergio Palazzo, Andrés Rodríguez y Roberto Baradel. En ese reducido espacio, quedaron a un lado las diferencias que impiden hasta hoy la unidad sindical.

Los empresarios de la UIA tampoco tienen precisiones, aunque ya fijaron un encuentro puertas adentro en el corto plazo para cerrar filas ante un eventual llamado de urgencia, según informó un jerárquico de la entidad fabril.

Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la UIA, asistió ayer a la jura de ministros en busca de más detalles de lo que sería el acuerdo social. Los empresarios industriales se fueron complacidos al escuchar cómo Fernández habló de "destrucción" de algunos sectores, en especial el suyo. Con Macri los guio inicialmente una sensación de esperanza que se diluyó rápidamente. Sueñan ahora los empresarios con un reverdecer, aunque tomaron nota del mensaje del jefe del Estado: "No se les puede pedir más sacrificios a los que no pueden llegar a fin de mes. Les pedimos a los que más tienen un aporte solidario".

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El Presidente retomó su mensaje con otra definición. "El movimiento obrero será una columna vertebral del acuerdo social", enfatizó Fernández. Provocó el aplauso del palco. Pero la cima de euforia, que impulsó a los dirigentes a ponerse de pie, fue cuando habló de la emergencia sanitaria y del plan contra el hambre. También cuando se refirió a "mejorar las condiciones de trabajo y de formación de los docentes". Baradel, el único referente de la CTA entre los popes cegetistas, se asomaba sonriente detrás de Daer, sabiendo que la cámara de transmisión lo buscaba a él. Hasta los Moyano se fueron conformes, a pesar de que aún no tienen la confirmación de haber puesto a un hombre propio en un cargo jerárquico del Ministerio de Transporte.

Dentro del Congreso, los gremios aplaudieron a Fernández. Afuera, movilizaron miles de militantes como pocas veces para exhibir que pretenden ser parte del nuevo poder, como se lo dijo el Presidente en su reciente visita a la CGT. Los empresarios, en tanto, aguardan expectantes la evolución de la economía.

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