Modo zen: Moyano imita a Cristina y sutura heridas con rivales para crecer en CGT

Modo zen: Moyano imita a Cristina y sutura heridas con rivales para crecer en CGT

Ya arrancó una tregua con los sindicalistas rurales, alejados hasta ahora del moyanismo. Pablo Moyano prepara una estrategia similar con los transportistas. Comienza hoy visita al Vaticano.

La actual versión componedora de Cristina de Kirchner en campaña electoral hizo escuela en el sindicalismo: Hugo Moyano, su renovado aliado, comenzó a imitar sus pasos y retomó el vínculo con el gremio de rurales Uatre, que en los últimos años había pasado de ser socio estratégico del camionero a férreo rival con la asunción de Mauricio Macri. Ese acercamiento se dio en paralelo con la labor diplomática del hijo mayor del dirigente, Pablo Moyano, con los gremios del transporte para la visita que hoy arranca en el Vaticano y que tiene como horizonte el miércoles un encuentro con el papa Francisco.

La tregua con los rurales se concretó el lunes pasado con una visita a solas de Moyano al actual líder de la Uatre, Ramón Ayala. Fue la primera vez en años que el camionero volvió a pisar uno de los sindicatos con mayor número de afiliados en todo el país, y del que se mantenía distanciado luego de que su anterior secretario general, el fallecido Gerónimo Venegas, se abrazó a Macri y ubicó su Partido Fe dentro de la estructura de alianzas de Cambiemos.

A Venegas y Hugo Moyano los unía una amistad estrecha que las diferencias políticas terminaron por deteriorar hasta la muerte del dirigente de los peones rurales. Eso no impidió que el 27 de junio de 2017 el camionero fuera al velatorio de Venegas, en la municipalidad de Necochea, donde tuvo un altercado con una de las hijas del fallecido, María Eva, quien intentó echarlo por considerarlo “un traidor”.

Si bien el encuentro tuvo como ejes algunos negocios cruzados en emprendimientos inmobiliarios entre Camioneros y la Uatre y luego derivó en una charla más amplia y genérica sobre el movimiento obrero, en el tablero sindical la posible alianza renovada de dos pesos pesados promete repercusiones a más largo plazo. De hecho, por razones muy distintas, ambos dirigentes se encuentran en la actualidad fuera de las estructuras de conducción de la CGT y con expectativas de retornar desde posiciones de mayor fortaleza.

Sólo el eje sindical puede volver a unirlos dado que Ayala mantiene su alianza con Cambiemos vía Fe, y bajo esa misma lógica conduce una de las tres versiones de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas. Aunque el rural deja trascender su malestar por algunas medidas del Gobierno y estuvo a punto de romper una lista de unidad de Cambiemos en Santa Fe (hasta que los referentes aceptaron incluir a una aliada suya, Cesira Arcando, como candidata a diputada) tiene resuelto acompañar al oficialismo también en el próximo turno electoral.

Distinta es la historia en la interna de la CGT. Ayala heredó no sólo la Uatre y las 62 Organizaciones de Venegas sino también su oposición al triunvirato que consagró la central para su conducción en agosto de 2016. Por ese motivo, el gremio y el sello se mantuvieron al margen en el reparto de cargos en el Consejo Directivo.

Moyano se alejó más tarde, recién el año pasado, cuando detectó que la alianza entre los “gordos” de los grandes gremios de servicios, los “independientes” de buen vínculo con el Ejecutivo y Luis Barrionuevo, las tres patas sobre las que se asienta la conducción que detentan Héctor Daer y Carlos Acuña, había logrado detener la sangría de cargos que el propio camionero había auspiciado y, de ese modo, le había extendido la vida a la actual conducción.

El tejido de alianzas de Moyano viró en ese momento hacia expresiones más heterodoxas del sindicalismo, como la Corriente Federal de Trabajadores (CFT, con el bancario Sergio Palazzo, el gráfico Héctor Amichetti y el piloto Pablo Biró, entre otros), el gremio de los mecánicos, Smata –todos dentro de la CGT- y las dos versiones de la CTA junto al tridente de organizaciones sociales que conforman la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y Barrios de Pie, entre otros sectores.

Pero, ambicioso en la política y el gremialismo al fin, Moyano no detuvo jamás su afán expansionista. Su siguiente objetivo fue la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), adonde tallan con fuerza el colectivero Roberto Fernández (UTA) y el maquinista de trenes Omar Maturano (La Fraternidad). Hacia ese sector, que encabeza formalmente un exaliado de Moyano como el portuario Juan Carlos Schmid, viró la atención del camionero para hacer pie en la conflictividad del transporte por encima de la CGT. Con ese fin Pablo Moyano, el heredero de Hugo, fue ungido vicepresidente de la Federación Internacional de gremios del transporte (ITF) y vía ese cargo encabezará desde hoy la delegación argentina de gremios que visitará el Vaticano.

Como había anticipado este diario en exclusiva, será a instancias de un seminario que compartirán entre hoy y mañana unos 200 dirigentes de “sindicatos y manufactureros” (así reza la convocatoria, en alusión a gremialistas y empresarios fabriles) que esperan ver a Francisco el miércoles, como parte de las audiencias públicas del pontífice en la plaza San Pedro. Allí estarán, además de Pablo Moyano, el número dos de La Fraternidad, Julio Sosa, dirigente con roce internacional y otros gremialistas del transporte con los que la familia camionera busca congraciarse definitivamente para disputar poder interno en el sindicalismo tradicional.

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