Los Fernández: otra chance para unidad de la CGT

Los Fernández: otra chance para unidad de la CGT

El anuncio de Cristina Fernández de Kirchner de que secundará a Alberto Fernández en una fórmula presidencial para las PASO desató festejos en los campamentos sindicales opositores y se convirtió en un inesperado puente para acercar posiciones dentro de la CGT. 

En la interna de la central obrera el entusiasmo abarcó desde los disidentes Hugo Moyano y la Corriente Federal de Trabajadores hasta al “gordo” Héctor Daer, cosecretario general y referente de los sectores más tradicionales. Esa reacción contrastó, además, con el momentáneo estancamiento de la campaña del economista Roberto Lavagna, hasta la semana pasada el elegido por Luis Barrionuevo, y bien visto por los “independientes”, de diálogo frecuente con el Gobierno.

Casi como un mandato bíblico, durante el fin de semana sonaba entre varios dirigentes experimentados el pedido de que el accionar gremial no separase lo que la política había unido. Es que ni el paro del 29 de mayo lanzado por la CGT y que mañana el Frente Sindical por el Modelo Nacional, de Moyano y aliados hará propio, había acercado tanto a expresiones rivales del sindicalismo como los últimos movimientos del peronismo en general y de la exmandataria, en particular. Apenas conocido el anuncio en redes sociales, tanto el camionero como Daer, que venían de compartir varios encuentros de la Comisión de Acción Política del PJ, celebraron la decisión.

Los otros grupos exultantes fueron la Corriente Federal (CFT), del bancario Sergio Palazzo; el piloto Pablo Biró y el gráfico Héctor Amichetti, y en la CTA de los Trabajadores, de Hugo Yasky y Roberto Baradel. El primer sello cuenta, de hecho, con dos de los tres diputados nacionales elegidos por la lista de Unidad Ciudadana en 2017: la judicial Vanesa Siley (Sitraju) y el curtidor Walter Correa. El tercero fue Yasky. Dato: ninguno de ellos forma parte -ni cuenta con el aprecio- de la cúpula de la CGT.

Pero más allá de ese núcleo duro kirchnerista, la expresidenta sumó desde entonces a Moyano -una de las reconciliaciones más rutilantes desde que dejó el poder- y al mecánico Ricardo Pignanelli, que junto con Palazzo constituyen el triunvirato de líderes del Frente Sindical opositor que forman parte de la CGT pero rivalizan con su jefatura. En esa labor incidió el canillita Omar Plaíni, también miembro de la estructura del PJ y nominado para promover nombres de gremialistas en las nóminas legislativas del peronismo kirchnerista y, eventualmente, para un Gabinete de Alberto Fernández.

“El sector político siguió el ejemplo que dimos los sindicalistas en la Comisión de Acción Política del PJ, en donde conviven Moyano con Daer, Pignanelli con Caló (Antonio, jefe de los metalúrgicos de la UOM) y Yasky”, le comentó anoche a este diario Plaíni, al evaluar la búsqueda de consensos iniciada por la conducción partidaria en línea con la estrategia de Cristina. Quienes tienen trato con las cúpulas gremiales y con la exmandataria advierten que el propio Caló explora un -por ahora silencioso- acercamiento a “la señora”.

Por fuera de este esquema permanecen de momento Barrionuevo y los “independientes” Andrés Rodríguez (estatales, UPCN), Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), quienes supieron convivir en los mejores términos con todos los gobiernos desde la vuelta de la democracia. A todos ellos, junto al mercantil Armando Cavalieri (de los “gordos”) y a parte del Consejo Directivo de la CGT se los vio en almuerzos con Lavagna aunque la condición de promotor sólo le cabe al líder gastronómico.

Barrionuevo, sin embargo, mantiene ramificaciones en su histórico ahijado político, Sergio Massa, vía Graciela Camaño, su esposa, y en Cambiemos a través de Dante Camaño, su cuñado. De hecho terminó por inclinarse a favor del exministro de Economía luego de verificar el decaimiento en las encuestas de Massa. Claro que ninguno de los que hoy sostienen la estructura de la CGT y su sesgo dialoguista se caracterizaron en el pasado por atar su destino a una candidatura en particular, sino que más bien esperaron en todos los casos la evolución de las encuestas.

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