¿Y la UTA dónde está?

¿Y la UTA dónde está?

Un nuevo vuelco en la ruta 2, altura Chascomús, volvió a poner en debate el tema de los micros doble piso; aunque desde el sindicato no hubo campaña para fijar posición ante la opinión pública.

Este viernes se anunció que el Gobierno porteño aumentó 35% la VTV: se fue de 1362 a 1840 pesos. No importa el monto del aumento: para la opinión pública es “un choreo más” ya que lo consideran lisa y llanamente una caja recaudadora, por ponerlo en términos decorosos. El pensamiento se exacerba cuando circulando nos pasa por al lado una renoleta 70 con gomas lisas y no vayas a pedir que le funcione la luz de stop. No tiene VTV claro está y si lo paran y lo multan el infractor tampoco pagará la infracción: es incobrable, e inimputable. Un círculo vicioso en el que siempre pagan los mismos. En fin…

Vemos que vuelcan micros a lo loco dejando muertos desperdigados en las rutas argentinas y son los mismos diseños industriales de ómnibus que vemos circular desde hace décadas en nuestro país: de doble piso y por ende de poca y peligrosa estabilidad. Ahora el gobierno entrante pautó un ultimátum: en 60 días resolverá si estos micros son aptos o no para andar en rutas. Un dato: se realizan un millón de viajes al año; un número muy alto como para jugar a la estadística siniestral. Pregunta: ¿nunca corrió una VTV que prohíba estos micros que no garantizan estabilidad? Por mucho menos rebotan autos en los talleres donde se realiza estas verificaciones vehiculares. Por ahora dale que va porque no pasa naranja pese a que existe un ministerio de Transporte nacional y sus satélites provinciales, la CNRT, el CESVI y la UTA. Pero bueno parece que no se puede pedir nada más allá de lo declarativo y de las caras de consternación de los funcionarios ante los accidentes. O ni eso.

Hace pocos días en un asalto comando a la sucursal de Isidro Casanova del Banco Nación asesinaron a un joven cajero: la Asociación Bancaria (AB) panfleteó a diestra y siniestra que habían alertado del desguace del sistema de seguridad bancario que llevó a cabo el macrismo. “En 2017, 2018 y 2019 la Asociación Bancaria alertó sobre la situación y no fueron escuchados los reclamos ni por las cámaras empresarias ni por el Banco Central de ese momento”, aseguró esta semana y en conferencia de prensa Sergio Palazzo, luego de decretar un paro el día lunes. Es más: si uno entra a la web de la AB verá una placa de luto en la que dice: “Seguridad es prevenir. Primero la Vida”. Una vez que se corre esta placa otra indica que existe una “comisión permanente de Seguridad Bancaria” presidida por Palazzo.

Uno entra a la UTA y no hay nada: ni banner, ni comunicado, ni un informe, ni una declaración de su titular Roberto Fernández. Tampoco hay luto, más allá de que los muertos del último vuelco en Chascomús hayan sido pasajeros y no choferes. Tampoco desde el gremio se preocupan en comunicar a los medios si hicieron informes sobre los riesgos de que sigan circulando estos micros de larga distancia. Uno puede elegir cómo comunicar, y también si quiere comunicar hacia afuera; pero del recorrido de llamados que hizo Mundo Gremial tampoco encontró que haya habido comunicación interna. La misma desinformación circula cuando lanzan un paro y nunca se sabe si se lo van a cumplir y por lo tanto los medios no saben qué informar y todo es especulación.

Desde ya que un sindicato no tiene injerencia legal para obligar a que los empresarios cambien las unidades porque eso es responsabilidad del siempre ausente Estado argentino con sus respectivos organismos de control (?). Pero comparando ambas tragedias, la Asociación Bancaria tampoco tiene potestad para cambiar algo que estipuló un Gobierno; no obstante, sí fijaron posición en más de una oportunidad involucrando a todos los actores del sector.

Mundo Gremial consultó a choferes; no solo enrolados en la opositora Línea 60 sino también trabajadores que están fuera del juego político gremial. Y lo que encontró es lo mismo: “No se hace nada desde el gremio en cuanto a seguridad”. Por ejemplo, un reclamo de choferes que viene de larga data es el daño físico que provoca en los trabajadores no reparar los asientos neumáticos: funcionan los primeros años cuando la unidad es recién comprada pero una vez que se desgastan y se rompen con el uso las empresas no los reparan.

Y ahí vamos con el bendito tema económico que siempre es la válvula de escape todoterreno en nuestro país: si no hay plata para pagar salarios y eso genera los cortes de servicios propiciados por la UTA en temporada alta menos va a haber plata para cambiar la flota de micros sino se puede ni siquiera arreglar las butacas de los choferes. Miserias argentinas, de un país que no avanza.

Hablando de plata: ¿por qué no se utiliza el sistema de postas? De acuerdo al relevamiento realizado por Mundo Gremial, Expreso Ormeño, que recorre los 4.000 kilómetros de ruta entre Retiro y Perú, realiza cada tantos kilómetros postas: los dos choferes que manejan se bajan y suben otros dos. Acá hay empresas que realizan el tramo Misiones Bariloche (2.500 kilómetros de distancia entre ambas ciudades) con los mismos choferes.

Este viernes la oposición a Fernández convocó a un paro de 24 horas con movilización para el día martes para exigir a la conducción de la UTA que exija más medidas de seguridad. En diciembre pasado este sector opositor llevó adelante un paro en varias líneas de colectivos que derivó en enfrentamientos con el oficialismo que no reconoció la medida de fuerza. Una lástima este antecedente y seguramente lo que vaya a ocurrir: el reclamo por más medidas de seguridad es justo y necesario; seguramente quedará envuelto en una pelea gremial. Más oportunidades perdidas que quedan envueltas en miserias humanas.

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