Las CGT avanzaron hacia la unificación con un documento conjunto

Las CGT avanzaron hacia la unificación con un documento conjunto

Quieren marcarle la cancha al próximo presidente. Sólo faltaron Caló, Barrionuevo y Viviani.

El sindicalismo peronista dio hoy un paso importante para avanzar en su unificación, después de varios años de fragmentación. Los principales gremios de la CGT opositora de Hugo Moyano, y la oficialista de Antonio Caló, se reunieron este mediodía en el hotel Castelar, tras lo cual emitieron un documento conjunto con el que buscan marcarle la cancha al próximo presidente.

Curiosamente, el líder de la UOM fue uno de los que faltó al encuentro, junto con el gastronómico Luis Barrionuevo-que de todas formas no había sido invitado-, Ricardo Pignanelli(Smata), la Unión Ferroviaria, y el titular del sindicato de los peones de taxis, Omar Viviani, a quien ninguno extrañó. 

Sin embargo, los presentes confían en que tarde o temprano los gremialistas que no participaron de la cumbre de hoy se terminarán sumando al espacio en el corto plazo.

Los que sí estuvieron fueron los llamados “gordos” e “independientes”, además de Moyano, y las organizaciones que conforman la Confederación de gremios del Transporte(CATT), que encabezaron los últimos paros en contra del gobierno de Cristina Kirchner.

Si bien los voceros del encuentro se encargaron de reiterar que la reunión "no tuvo carácter político" sino que fue "estrictamente gremial y social", este nucleamiento persigue convertirse en el referente del sindicalismo sindical ante el nuevo gobierno a cuatro días de las elecciones. 

"Daniel Scioli no quiere hablar con diez tipos, quiere hacerlo con uno que represente a todos, de ahí que estamos trabajando para lograr la unidad de las tres CGT en el menor tiempo posible", deslizó un dirigente que prefirió el anonimato.

La primera Central en desprenderse fue la de Luis Barrionuevo, en el 2008. Hasta ese entonces, la CGT se manejaba en una suerte de “triunvirato” con Moyano a la cabeza.

Luego, en el 2012 el camionero rompió con Cristina y formó la CGT "Azopardo" con otros gremios menores como el de canillitas, judiciales, y trabajadores del peaje.

En tanto, la CTA  se partió en el 2010, y también quedó dividida en una facción opositora, liderada por el dirigente de ATE Pablo Micheli y otra oficialista, conducida por Hugo Yasky.

Las demandas

Lo cierto es que de este segundo intento por la "unidad" de las CGT -el primero fue el pasado 11 de setiembre en San Isidro en la casa del empresario Hugo Franco- participaron representantes de 25 gremios enrolados en el moyanismo, los independientes y el sector de los "Gordos".

Estuvieron, además de los mencionados, Armando Cavalieri(Comercio), Carlos West Ocampo(Sanidad), Gerardo Martínez(Uocra), José Luís Lingeri(obras sanitarias), Juan Carlos Schmid(Dragado y Balizamiento), Omar Plaini(canillitas), Héctor Daer(Sanidad), Rodolfo Daer(Alimentación), Gerónimo Venegas(peones rurales), Omar Maturano(La Fraternidad), Roberto Fernández, Mario Caligari(UTA), Víctor Santamaria(Suterh), Abel Frutos y Edgardo Sola, entre otros.

Asimismo, faltaron por distintos motivos pero adhieren Sergio Palazzo (Bancarios) Amadeo Genta (Municipales) y Guillermo Pereyra (Petroleros de Neuquén y Río Negro).

Con matices, todos los sindicalistas confiaron en poder lograr la unidad de los tres sectores en que está dividida la CGT, que le permitirá al movimiento obrero recuperar la presencia perdida en los espacios de poder durante el gobierno de Cristina Fernández, en particular en su segundo mandato, cuando la central quedó partida en tres.

“La reunión se dio en un clima de amor y paz. No se habló de quiénes estuvieron y quiénes no. ¿Cómo no nos íbamos a juntar si los empresarios tuvieron su reunión la semana pasada?”, sintetizó una fuente del mundo gremial, en referencia al coloquio de Idea celebrado en Mar del Plata, que aglomeró a 1400 ejecutivos y gerentes del sector corporativo.

En ese sentido, los dirigentes recalcaron el rol de “contención social” más que su factor de presión sobre el próximo presidente.

“En esta reunión estuvo representado más del 70% del sindicalismo del país. Fue un gran paso interno”, se entusiasmaba la fuente consultada.

El avance hacia la unificación continuará durante un plenario pautado para antes de diciembre, puntualizaron.

El documento apunta que “resulta esencial sostener y afianzar el modelo de sindicatos nacionales por actividad que por tradición histórica y nivel de representación, es orgullo de los trabajadores argentinos y ejemplo para los trabajadores del mundo”.

Además, pide “mantener la Negociación Colectiva libre, por rama de actividad y la convocatoria anual al Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil, para garantizar la redistribución del ingreso”.

Por último, los sindicalistas exigieron “asegurar el financiamiento del Sistema de Salud para todos los trabajadores y sus familias como factor determinante de la inclusión social”.

El financiamiento de las obras sociales fue uno de los temas que se tocaron durante la cumbre, junto a la posibilidad de que el próximo presidente implemente un ajuste en las tarifas de servicios públicos, para lo cual se planteó la necesidad de “abroquelamiento” del movimiento obrero de cara a quien gane las elecciones del domingo, ya sea el candidato oficialista o no.

El moyanista Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento lo resumió de esta manera: "Más allá de quien gane, me preocupan los factores de gobernabilidad".

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