Peligra la hegemonía dialoguista en la CGT

Peligra la hegemonía dialoguista en la CGT

OTRO TEMBLOR EN EL TABLERO SINDICAL QUE PREOCUPA AL GOBIERNO - El MASA y los gremios de la energía amagan con vaciar el plenario del 29 por haber sido excluidos de la “mesa chica” que se reunió con funcionarios.

La CGT entró en una nueva turbulencia que amenaza con romper el bloque dialoguista mayoritario que promocionaba el Gobierno. El malestar está enfocado hacia los miembros del triunvirato y la "mesa chica" de conducción que habían prometido ampliar los espacios de decisión hacia los sectores hasta ahora marginados del Consejo Directivo. Desde esos grupos advirtieron que está en riesgo el plenario de secretarios generales del 29 de agosto en el que la actual jefatura tenía previsto quedar ratificada con su perfil diplomático hasta el fin de su mandato, en 2020.

La crisis comenzó a gestarse hace dos semanas, cuando la administración de Mauricio Macri convocó dos veces a la conducción de la CGT después de varios meses de distanciamiento: el lunes 6 de agosto lo hizo el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en su despacho un día antes del Consejo del Salario, y el viernes se amplió al jefe de Gabinete, Marcos Peña, uno de sus segundos, Mario Quintana, el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis y el propio Triaca, en la quinta de Olivos. En ambas ocasiones fueron llamados el trío de líderes y un puñado de dirigentes de la "mesa chica" tradicional, que volvió a apartar a los gremialistas a los que había prometido incluir. 

Las exclusiones cayeron como un baldazo de agua fría en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que lideran el taxista Omar Viviani y el ferroviario Sergio Sasia y del que participa una treintena de sindicatos, y en la estratégica confederación de gremios de la energía (Catheda) que motorizan el dirigente del gas Oscar Mangone y los petroleros Antonio Cassia y Guillermo Pereyra. En ambos espacios destacaron la falta de cumplimiento de los compromisos asumidos por parte de los "gordos" de los grandes gremios de servicios y, sobre todo, de los "independientes" de buen vínculo con el Ejecutivo. 

Esos grupos, históricamente mayoritarios en los órganos deliberativos de la CGT, se habían asociado al MASA, la Catheda y los sindicatos del transporte de pasajeros, los colectiveros de UTA y los maquinistas ferroviarios de La Fraternidad, para conjurar cualquier amenaza de asonada por parte de los sectores opositores y más hostiles con el Gobierno que están referenciados en Hugo Moyano. Semanas atrás, una alianza entre los camioneros de Moyano, la Corriente Federal de Trabajadores (CFT, donde están el bancario Sergio Palazzo y el piloto aeronáutico Pablo Biró) y el mecánico Ricardo Pignanelli (Smata) estuvo a un paso de asociarse al MASA para romper la histórica hegemonía de "gordos" e "independientes". 

A último momento los sectores mayoritarios lograron convencer a Viviani, Sasia y al líder de Luz y Fuerza, Guillermo Moser, de no alimentar la oposición y permanecer junto a los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña a cambio de ser integrados a la "mesa chica" en una versión ampliada. Esa promesa se quebró en los dos encuentros con el Ejecutivo y también, parcialmente, en un llamado de los gobernadores a la reunión del viernes último en el Consejo Federal de Inversiones. 

A tal punto quedó en duda el plenario de secretarios generales que su sede prevista es la Unión Ferroviaria, de Sasia. El jueves último, en el gremio de taxistas el MASA tuvo una reunión plenaria en la que se expuso el resultado nulo que tuvo su declamada inclusión en la "mesa chica" y esta semana sus líderes se encontrarán con el triunvirato para recriminárselo. Aunque la crisis no necesariamente implicará una mudanza del MASA al bloque opositor de Moyano, en las filas de Viviani y Sasia ya dan por hecho un batacazo: la vuelta al grupo del metalúrgico Antonio Caló (UOM), de movimientos erráticos entre el oficialismo y la oposición en los últimos meses. En un contexto de renovada dispersión interna ese grupo y la Catheda se perfilan para constituirse en una tercera posición en condiciones de intervenir en la permanente disputa de "gordos" e "independientes" con Moyano y sus aliados.

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