La CGT unificada no quiere apurar los tiempos del conflicto con Macri

La CGT unificada no quiere apurar los tiempos del conflicto con Macri

La tan anunciada unificación de la Confederación General del Trabajo (CGT) se concretó este lunes con la designación de un triunvirato de conducción, conformado por Héctor Daer (Sanidad), Juan Carlos Schmid (Dragado y Valizamiento) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), quienes anticiparon un escenario de conflicto con el gobierno de Macri, pero aclararon que no se dejarán manejar los tiempos.

"Aquellos que vienen a querernos imponer medidas de fuerza es una falta de respeto. Quédense tranquilos que somos prudentes y sabemos cuándo, qué día y a qué hora", remarcó Luis Barrionuevo, hasta hoy líder de la CGT Azul y Blanca, integrada por Acuña.

Un mensaje que no parece haber inquietado a Macri que justo el día de la unificación de las tres centrales obreras, eligió sermonear a un grupo de trabajadores y les advirtió que "no pongan palos en la rueda" de los empresarios.

Las otras centrales fusionadas en el acuerdo fueron la CGT Azopardo de Hugo Moyano, padrino de Schmid; y la ex kirchnerista de Antonio Caló, quien quedó como hacedor de Daer, pero en el revoleo impuso como secretario de Interior a Francisco Gutiérrez, aun cuando mantuvo un duro enfrentamiento con Moyano cuando fue intendente de Quilmes.

Los que nos quieren imponer una medida de fuerza, es una falta de respeto. Quédense tranquilos que somos prudentes y sabemos cuándo, qué día y a qué hora", chianeó Barrionuevo en su discurso.

El camionero amagó a irse pero no tenía motivos: como secretario gremial quedó su hijo Pablo. El adjunto fue para Andrés Rodríguez (UPCN), uno de los sostenes de Daer, a quien los entendidos identifican como el más fuerte del triunvirato.

Recuerdan que su gremio es fuerte y lo apoyan otros poderosos como alimentación, obras sanitarias, UPCN y Comercio. Y le adjudican más habilidad política que Schmid, considerado más solvente que nadie en cuestiones gremiales, pero débil políticamente, incluso sin apoyo pleno en el moyanismo.

“Nos planteamos que es necesario que los sectores políticos generen su autocrítica, que se hagan cargo los que se tienen que hacer cargo de las cosas que nos pasaron y que entiendan que el movimiento obrero tiene una estrategia propia. Los trabajadores no nos podemos confundir, no estamos en veredas diferentes”, exigió Daer.

Un tenso Schmid fue el más ideológico. “Aquí estamos frente a un viraje hacia la derecha. Sabemos por dónde viene la derecha, viene en búsqueda de nuestras conquistas y tenemos que prepararnos para que las viejas recetas económicas no se conviertan en una fogata social", desafió.

Acuña está acompañado de gremios chicos, pero nadie subestima la habilidad de Barrionuevo, quien se mostró cerca de Macri en estos meses pero esta tarde fue de los más duros. “Nos esperan momentos difíciles; nos va a hacer mas difícil sostener a través de la democracia a este gobierno", anticipó.

Su referente en el trinvirato también aclaró que su antikierchnerismo no lo hace macrista: “No nos equivoquemos, miremos la historia. Este gobierno se comprometió a todo lo que está hoy al revés. Nos estamos organizando para llevarle en unidad los reclamos de todos los trabajadores del país", dijo Acuña.

Los sindicalistas tienen el ojo en la convivencia que tendrá el trío en los próximos meses, cuando cada uno trabaje en acumular hacia adentro del movimiento obrero.

Algo de eso pasó en 2004, cuando Moyano terminó de consolidar su liderazgo y desplazó a Susana Rueda (Sanidad) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). Esta vez, no parece haber un escenario tan claro.

El Congreso empezó temprano en el Sindicato de Obras Sanitarias, con algunas sorpresas como la presencia y posterior fuga del bancario José Palazzo, líder de la Corriente Político Sindical.

La decisión del líder de La Bancaria, José Palazzo, de retirarse del congreso fue leída como una torpeza por el resto de los sindicalistas: "Tneía la oportunidad de negociar espacios de poder importantes y se fue, no entendió nada", afirmaron a LPO.

“Traidores seríamos si estuvieramos como el Gobierno, si no denunciáramos el tarifazo", arengó. Pero después se fue, cuando muchos esperaban que aprovechara su ponencia para imponer alguno de sus 30 gremios en la conducción. "Se equivocó Palazzo, perdió una gran oportunidad de tener un rol importante en la CGT", reconocían en Obras Sanitarias.

Fueron 124 los sindicatos presentes, con más de 1500 congresales y además de la partida de Palazzo y los suyo y la impugnación del solitario Venegas, no asistieron los 80 gremios del Movimiento Argentino Sindical Solidario (Masa), referenciado en Omar Viviani (taxistas), Sergio Sassia (Ferroviarios), Luz y Fuerza y Foetra, entre otros. En Obras Sanitarias hablaban de que todos temían carpetazos de la Casa Rosada.

Pero Macri sabe que un paro general puede existir sin ellos, porque detrás del triunvirato están los gremios que paran el país. Por caso, Roberto Fernández, de la Unión de Tranviaria Automotor (UTA) será secretario de Vivienda de la nueva CGT. Y en Políticas de Empleo estará Maturano, del gremio de los maquinistas.

Fernández y Maturano marcaron la eficacia de los paros a Cristina Kirchner en los últimos años de mandato: fueron ellos, y no los camioneros, quienes garantizaron la foto de las calles vacías. El Gobierno deberá controlarlos de cerca.

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