Unidad sindical: un proceso polémico, complejo y extenso, que genera rechazos y refleja las divergencias internas de la CGT

Unidad sindical: un proceso polémico, complejo y extenso, que genera rechazos y refleja las divergencias internas de la CGT

El proceso de unidad sindical se puso en marcha con polémicas y divergencias, ya que más allá de la voluntad de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) de Hugo Yasky de regresar a las filas de la CGT, las posturas de la dirigencia de la histórica central obrera y de sus organizaciones confederadas develan no solo que la tarea será extensa y compleja, sino que genera también rechazo, y es un reflejo de la propia dispersión de la entidad sindical madre.

En un almuerzo convocado en las horas previas al Congreso Anual Ordinario y al posterior Plenario Nacional de la CTA, que respaldó por unanimidad el retorno a las fuentes cegetistas, las principales espadas de la CGT y de sus organizaciones analizaron ese proceso de unidad sindical. Los reparos y rechazos fueron muchos más que las adhesiones que, por otra parte, algunos no dudaron en hacer públicas.

“Como todo proceso de unidad, luego de tantos años de divergencias y divisiones, ese camino implicará discusiones y tiempo, pero los gremios que deseen reinsertarse deberán renunciar primero a la CTA”, señaló el cotitular de la CGT, Héctor Daer, luego de ese almuerzo al que concurrieron 50 secretarios generales de gremios afiliados a la confederación.

El también líder de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad (ATSA) confirmó de ese modo lo que en voz baja cree la mayoría de quienes asistieron a esa reunión en el recreo sindical del sindicato de los municipales porteños, que conduce Amadeo Genta.

El jueves último, un plenario de gremios autodenominado “la vieja guardia” de la CGT, que sesionó en la sede nacional del gremio estatal UPCN con referentes de los independientes, del transporte y del barrionuevismo, se manifestó contrario al regreso de la CTA.

Daer explicó entonces que a excepción de “algunas expresiones puntuales, el conjunto del movimiento obrero argentino quiere la unidad de la central histórica”, pero no fue esa visión la que tuvo el otro cosecretario general, el estacionero Carlos Acuña.

A la sede de la a Unión del Personal Civil de la Nación concurrieron otra veintena de dirigentes gremiales de organizaciones afiliadas a la CGT, quienes luego del encuentro puntualizaron que “el camino de la unidad sindical está recién en una etapa inicial, y correrá mucha agua debajo de los puentes para plasmar el objetivo de constituir una única central obrera”.

“Es imposible olvidar de un día para otro las declaraciones llenas de agravios de algunos dirigentes de la CTA a los medios periodísticos. Entonces afirmaban que éramos corruptos y delincuentes. Solo el tiempo y la disculpa podrá mitigarlas”, dijeron.

Juan Carlos Schmid, uno de los exjefes de la CGT y líder de los gremios del transporte (CATT) y marítimo-portuarios (Fempinra), es uno de los sindicalistas menos preocupados por las asperezas que reviste el camino de la unidad. Fue él quien abrió las puertas de la central obrera a los movimientos sociales, lo que no dejó de depararle serios disgustos ante la oposición de sus pares.

El hombre fuerte del transporte y del puerto parece más preocupado por temas relacionados con esa primera actividad y, en especial, por las elecciones de renovación de autoridades del año próximo en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), en la que el camionero Hugo Moyano ya habría expresado la decisión de que su gremio retome esa conducción. Sin embargo, la mayoría se inclinarían por el coronamiento del ferroviario Omar Maturano (La Fraternidad).

Maturano es hoy el número dos de la CATT y, desde hace ya tiempo, se menciona la posibilidad de que suceda a Schmid al frente de la poderosa organización del transporte, que reúne a casi 25 sindicatos y es la llave estratégica del movimiento obrero para garantizar las protestas nacionales.

La magnitud de la “preocupación” e interés de esa “vieja guardia” obrera en la UPCN, luego de la decisión de la CTA de Hugo Yasky, quedó plasmada en la importancia de los dirigentes que no dudaron en debatir respecto de ese proceso de unidad durante algo más de tres horas: allí estuvieron (además de Daer y Acuña), los independientes Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri; los referentes de los grandes gremios de servicios como Armando Cavalieri; de la industria (Antonio Caló, Hugo Benítez, Oscar Mangone, Rodolfo Daer); ), del transporte (Mario Caligari, Omar Viviani, Sergio Sasia) y otros como Guillermo Moser (Luz y Fuerza).

El proceso de unidad sindical salpicó a todos los sectores gremiales y pocos obviaron referirse al complejo escenario.

El titular de los petroleros y del personal de gas privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa, y senador nacional Guillermo Pereyra fue taxativo al considerar que “la reunificación de la CGT con la CTA es imposible”.

La entidad de Yasky es “una organización de tercer grado que carece de personería gremial”, señaló el petrolero y abundó: “la única con personería gremial es la CGT, por lo que no puede incorporarse a la CTA desde que no está reconocida como una organización sindical”.

“Lo que es posible es que las organizaciones sindicales encuadradas en la CTA realicen todas las gestiones necesarias para incorporarse a la CGT. Si ello comulga con lo que contemplan los estatutos de la organización madre no habrá ningún problema. La confederación no le cierra la puerta a nadie, solo exige el cumplimiento de lo legal”, afirmó Pereyra, exnúmero dos de la CGT.

Daer ofreció otra vuelta de tuerca al espinoso tema de la unidad sindical pocos días después en un Plenario Sindical Regional realizado en el partido bonaerense de Lomas de Zamora: “el proceso de unidad del movimiento obrero está ratificado y, ese escenario, es un objetivo a analizar muy bien y de manera profunda”, porque “no puede realizarse de un día para el otro.

Por ello, “los dirigentes deben realizar todos los esfuerzos para lograrlo”, agregó el número uno de la CGT, quien fue acompañado nada menos que por José Luis Lingeri (obras sanitarias) y el metalúrgico Antonio Caló, otro de los exlíderes de una central obrera.

“Es preciso hacer todos los esfuerzos en procura de que todas las organizaciones sindicales estén finalmente cobijadas bajo el único paraguas de la CGT”, sostuvo Daer. Lingeri, menos locuaz, aseguró que el movimiento obrero siempre estuvo dividido en sectores, aunque puntualizó que en la actualidad “la mayoría de las organizaciones gremiales están enroladas en la CGT”.

Sergio Sasia, secretario general de la Unión Ferroviaria (UF), había dicho hace unos días en Mar del Plata -donde el gremio festejó los 97 años de la creación del gremio- que “es fundamental el trabajo constante, permanente y sin personalismos para alcanzar la unidad del movimiento obrero”, y llamó a “trabajar a conciencia” para que los sindicatos más poderosos protejan a los más pequeños.

El dirigente ferroviario, quien hace pocos meses regresó al seno de la CATT luego de seis años de desavenencias, y que militó en su momento y fue referente del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) junto con el taxista Omar Viviani, aspira a la conducción de una CGT única y, al retirarse del MASA, creó el espacio “Sindicatos en Marcha para la Unidad Nacional (Semun)”.

El proceso recién comienza. Pero sí existe una certeza. La Central de los Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTAA) ya se encargó de salir a la palestra a aclarar a través de sus líderes -el visitador médico Ricardo Peidro y el estatal Hugo Godoy- que el sector “no avala la decisión de Yasky porque no es el camino verdadero para alcanzar la unidad de la clase trabajadora en la Argentina”.

“No es el camino correcto. Se impone otro modelo de construcción sindical y otra estructura organizativa. En todo caso, si Yasky y la CGT logran covivir en una única confederación, habrá en el país dos centrales. Porque la CTA Autónoma continuará funcionando y profundizando la lucha por otro modelo gremial y otra realidad. En ese sentido, ya fue convocado el Congreso Anual de la organización para el 2 de diciembre próximo. Allí se debatirá el asunto y se ratificará esta postura”, dijo Godoy a GVA info.

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